domingo, 31 de mayo de 2009

¡he podido!


Si hace año y medio alguien me hubiera dicho que a estas alturas iba a ser capaz de correr casi dos horas seguidas, le habría preguntado que qué había bebido. Nunca me ha gustado correr. Siempre he dicho que correr es de cobardes, pero también oí en una ocasión que la diferencia entre el valiente y el cobarde es que ante la misma situación, los dos corren, pero uno hacia delante y el otro hacia atrás. A lo mejor estoy huyendo de algo, pero todavía no sé de lo que es.
El caso es que en enero de 2008 empecé con mi hermano en esto del running y ayer corrí la media maratón de La Rioja. La hice en 1:54:27 (oficialmente en 1:54:49 desde que dan el pistoletazo de salida, pero yo cronometré desde que pasé por la línea de salida). Mi primer y principal objetivo era terminarla… y lo conseguí. Mi segundo objetivo era aproximarme y si era posible, bajar del 1:50 y no pudo ser, pero no me importó. No me importó porque hasta el kilómetro 14 estuve intentando “tirar” de mi amigo Dani, que estaba tocado por una gastroenteritis que había tenido 2 ó 3 días antes, hasta que llegado a un punto me dijo que siguiera mi ritmo porque pensaba que se iba a tener que “bajar” de la carrera. Al final Dani, muy maño él, terminó la carrera por auténtico pundonor en 2 horitas. ¡Aupa, Dani!
También corrían mis amigos Rubén y Ramón, compañeros y colegas de fútbol-sala, que aunque pensábamos que harían un crono algo mejor, acabaron en 1:53. Lo cierto es que hizo un calor achicharrante. Comenzamos la carrera con casi 30 grados y eso hizo que las marcas fueran algo peores que las que esperábamos (bueno, menos los profesionales; cuando me doblaron los keniatas –el primero terminó en 1:02:37- parecía que iban en moto). Yo sobreviví gracias a la cantidad de agua que me fui echando por encima, tanta que al final llegué tan mojado que parecía que me había caído a una piscina.
El recorrido estuvo muy animado por el público y había mucha gente conocida (familiares, amigos, compañeros y pacientes) que me animaron. Gracias a todos. Así da gusto. Parece que cuando te jalean y aplauden se te acelera el paso.
Al final, todo “positivo”. Conseguí terminar la carrera, eché una mano a un amigo, compartí esfuerzo con otros amigos y un montón de corredores, me sentí arropado por la gente que me animó, vi recompensado mi esfuerzo de año y medio de preparación y aunque al llegar a meta lo hice bastante cansado, con una sonrisa en los labios pensé ¡he podido! Y no veáis lo bien que sienta eso.






viernes, 29 de mayo de 2009

¿qué has perdido?

Me gustan los chistes. Lo siento. No sería yo si no contara alguno y no voy a aguantarme la tentación. Ahí va.

- Llevo quince días a dieta
- Y ¿qué has perdido?
- Dos semanas

Corto, pero intenso. Además viene como anillo al dedo para ilustrar lo que les pasa por la cabeza a muchas personas cuando siguen una dieta de adelgazamiento.
Mi consejo es que cuando alguien os pregunte ¿qué has perdido? cuando estáis intentando adelgazar, vuestra respuesta sea: NADA.
¿Sorprendidos? Ahora os lo explico (pero en serio, que no es otro chiste).
Si lo pensamos detenidamente, cuando estamos siguiendo un tratamiento de este tipo, no estamos perdiendo nada. Todo lo contrario. Estamos ganando en salud, en encontrarnos mejor, en vernos mejor cuando nos miramos al espejo, en hacer mejores digestiones, en descansar mejor, en encontrarnos más ágiles, etc., etc., y todo eso redunda en sentirnos mejor con nosotros mismos y en alegría de vivir.
Insisto. Si alguien os pregunta ¿qué has perdido?, contestad: “Nada. Solo he bajado peso. Todo lo demás lo he ganado”.
Meditad sobre ello. Si os sobra peso, no perderéis nada intentando perder lo que os sobra. Sólo tenéis que ganar. Seguramente me daréis la razón.

somos uno (va de fútbol)

Después de la final de la liga de campeones, hoy yo también voy a hablar de fútbol (hombre, no iba a ser menos que nadie ¿no?).
Me gusta el fútbol. Más jugarlo (con los amigos) que verlo, pero también me gusta ver un partido cuando se juega de verdad, porque hay fútbol que lo más parecido que tiene con ese deporte es el nombre.
Aunque me confieso barcelonista, soy más simpatizante que hincha. Lo que quiero decir es que no me quita el sueño el que pierda y que no dejo de hacer otra cosa por ver un partido. Es más, muchas veces no me entero ni de como han quedado.
Pero ayer (ya anteayer) sí vi la final de la champions, aunque llegué a donde había quedado con mi hermano y unos amigos cuando faltaba un cuarto de hora para terminar el primer tiempo, lo que confirma lo que os decía de que no “pierdo el culo” por ver un partido aunque sea la final de la champions.
La verdad es que independientemente de que seas de un equipo o de otro, si te gusta el fútbol, este año tienes que disfrutar viendo jugar a dos equipos: uno, el barça y otro, la selección española. Son dos equipos que de verdad juegan al fútbol. Y creo que el secreto es ese, que son dos equipos que juegan como tales, no un grupo de individualidades (que también las tienen) que actúan por su cuenta. Y eso es mérito de los entrenadores, que han conseguido que las figuras también jueguen para el equipo. Así, no solo se consigue que el grupo brille más y obtenga mejores resultados, sino también que las figuras brillen más. En definitiva, que se consigue sacar lo mejor de cada individuo para conseguir lo mejor para el grupo.
Ya veis, hemos comenzado hablando de fútbol y acabamos hablando de trabajo en equipo, de jefes y de motivación, ya que este ejemplo se puede extrapolar a cualquier tipo de trabajo o actividad en grupo o, más que en grupo, en equipo (por la connotación de colaboración entre los miembros que tiene esta palabra).
Y hasta aquí mi reflexión “positiva” de hoy.





martes, 26 de mayo de 2009

¡toma ya!

Cuando me propuse escribir el libro, una de las cosas en que pensé fue en incluir anécdotas que me habían sucedido en la consulta y que me pudieran servir para ilustrar a modo de ejemplos algunas de las ideas que quería transmitir.
Pues bien, las anécdotas se siguen sucediendo y alguna es para nota.
Esta misma tarde, un paciente (se dice el pecado, pero no el pecador) que seguramente leerá esto, ha soltado una "perla" que no he podido menos que compartirla con todos vosotros.
Después de pesarle y comprobar que la báscula no se había movido ni para bien ni para mal (yo siempre digo que no perder peso cuando estás haciendo dieta para ello es el menor de los males) me dice el tío, todo serio: "no te preocupes, que la semana que viene ya haré más de vientre"... ¡con dos c...! vamos, que el problema no era todo lo que se había pasado (que era más de lo que a él le parecía) sino que no había "descomido" lo suficiente.
"Me ha dejao pasmao".
Cuando se ha dado cuenta de lo que había dicho, nos ha entrado a los dos un ataque de risa. Y yo le he dicho lo que me dijo un amigo de la infancia cuando en una discusión se quedó sin argumentos: "Tienes razón, pero no me convences"
Y como le he prometido que esta misma noche lo iba contar en el blog, aquí queda escrito para la posteridad.

domingo, 24 de mayo de 2009

Con dos huevos (recetas 4 y 5): ESPÁRRAGOS CON HUEVOS ESCALFADOS y TORTILLA DE CALABACIN

Siguiendo con las recetas fáciles, ricas, ligeras y sanas, hoy tocan un par de ellas hechas con huevo. La prime: 

ESPÁRRAGOS CON HUEVOS ESCALFADOS 

 Necesitamos una lata de espárragos blancos, un manojo de ajetes, un huevo (o dos si son pequeños, jeje) por comensal, cebolla, aceite de oliva y jamón serrano. Se limpian los ajetes y se trocean. Se pela y pica la cebolla. En una sartén con un poquito de aceite, se pocha la cebolla, después se echan los ajetes y cuando tomen color, echamos el agua de la lata de espárragos y el jamón cortado en daditos y se deja cocer todo durante unos minutos. Se escalfan los huevos en esta salsa hasta que las claras queden cuajadas, se añaden los espárragos y se da un hervor. Salpimentar al gusto (realmente con el agua de los espárragos y con el jamón, no necesita más sal, acaso un golpe de pimienta) y servir calentito. 

 La segun me la pasa Carmen: 

TORTILLA DE CALABACIN 

 Para esta, necesitamos media cebolla, un calabacín pequeño, uno o dos huevos y una cucharada de aceite. Poner la cucharada de aceite en la sartén y echar la cebolla picada fina, dejarla que poche o ablande tapadita y despacio, luego añadir el calabacín cortado en rodajas muy finas y dejarlo (tapado también) para que ablande más o menos diez minutos. Ajustar de sal y luego mezclar con el huevo batido y cuajar una tortilla. Me dice Carmen que también se puede hacer en el microondas pero no tenemos los tiempos de cocción del calabacín. Un consejo: experimentad con la cocina y echadle un poco de imaginación. Por ejemplo, se puede cambiar los espárragos blancos por espárragos trigueros, los ajetes frescos por un bote de brotes de ajo, o no echarle ajo. Revolver los huevos en vez de escalfarlos… hacer un revuelto en lugar de una tortilla… en fin, que yo creo que no hay que ser “rígido” en la cocina igual que creo que no hay que serlo en la forma de ser y de pensar. Ya lo decían nuestras abuelas. Cuando les preguntabas por los tiempos de cocción y las cantidades de sus recetas, siempre contestaban: “no sé… que tú veas” Bueno, majetes, otra semana más recetas. Prometido.

miércoles, 20 de mayo de 2009

cambio de metabolismo

Vuelvo sobre mis pasos y aquí tenéis un nuevo capítulo de mi libro. En él comento que hay personas que esperan que al hacer una dieta “les cambie el metabolismo”.
Una de las cosas que intento explicar a quien comienza una dieta de adelgazamiento es que lo verdaderamente importante no es hacer una dieta para adelgazar, sino aprender a comer de una manera distinta a como lo hacía hasta ahora.
Si sólo hacemos una dieta para adelgazar, es probable que adelgacemos, pero es igualmente probable que, al no haber aprendido nada, una vez que consigamos llegar al peso que nos habíamos fijado como meta, volvamos a engordar por volver a los hábitos anteriores a la dieta.
Lo que tenemos que entender es que si antes de comenzar la dieta comíamos de una determinada manera y engordábamos, y al hacer la dieta conseguimos adelgazar (comiendo de una manera distinta), es seguro que si después de adelgazar volvemos a comer de la misma manera que lo hacíamos antes de comenzar la dieta, volveremos a engordar igual que lo hacíamos al principio.
Y esto es así porque al hacer una dieta no cambia el metabolismo (dicho para entenderlo, la manera en que funciona nuestro organismo), sino la manera de comer o de enfrentarnos a la comida. Parece obvio que la forma de comer que tenemos antes de comenzar la dieta no nos sirve para mantener un peso correcto. Por tanto, tendremos que aprender a comer de una manera distinta (ya no digo mejor o peor, sino distinta) para conseguirlo, pues si seguimos haciendo lo mismo, obtendremos siempre los mismos resultados. Ni que decir tiene que si además de distinta, la nueva forma de comer es mejor, es decir, más coherente, sana, completa y equilibrada, los resultados obtenidos no solo serán mejores en cuanto al peso conseguido sino además en cuanto a las repercusiones que una buena y correcta alimentación puede tener (y de hecho tiene) en la salud en general.

Insisto en la idea: Si queremos conseguir resultados distintos, tendremos que actuar de manera diferente, pues si seguimos haciendo lo mismo, obtendremos siempre los mismos resultados. E insisto porque esta idea (que por cierto, no es mía) es importante y válida no solo para las dietas de adelgazamiento, sino para cualquier cosa que nos propongamos cambiar a lo largo de nuestras vidas.

P.D.: ya sabéis que se admiten opiniones a favor o en contra.

domingo, 17 de mayo de 2009

camaleones

Lo que es, es. Lo que no es, no es. Lo que tenga que ser, será. Lo que no puede ser, no puede ser (y además es imposible). No hay más cera que la que arde. Las cosas son como son y como suenan. Hay que tomar las cosas según vienen. Las circunstancias van cambiando. Tenemos que ir adaptándonos a las circunstancias. O te mueves o caducas.
Las circunstancias, las situaciones, no son, en sí mismas, ni buenas ni malas. Son las que son. Así de simple. Nosotros, con nuestras actitudes, las hacemos buenas o malas. O mejor aún, las percibimos como buenas o malas. De hecho, la misma circunstancia puede ser percibida y valorada de distinta manera por unos y por otros. No tenemos más que ver cualquier debate sobre cualquier tema.
Son nuestras actitudes y nuestra capacidad de adaptación las que nos hacen disfrutar o padecer cualquier cosa en esta vida. Incluso la vida misma, que tampoco es ni buena ni mala. Es la que es. Y punto.
Puedes darle todas las vueltas que quieras. Si le das más vueltas de la cuenta, al tornillo pueden pasarle dos cosas. Si es en un sentido, se puede pasar de rosca. Si es en el sentido contrario, se suelta, se cae y se puede perder.´Y en ninguno de los dos casos serviría para nada.
No sé si me explico…



jueves, 14 de mayo de 2009

Recetas 2 y 3: MACEDONIA DE COLORES y MELON DE VERANO

Como lo prometido es deuda, en esta entrega seguimos con nuestra particular recolección de recetas “de dieta” ricas, sanas y sobre todo, sin complicaciones. No ponemos cantidades. Allá cada uno con su sentido común y el número de comensales.

MACEDONIA DE COLORES

Ingredientes:
-Fresas
-Kiwi
-Piña natural
-Naranjas
Preparación:
En un bol o en una fuente se mezclan trozos de piña, de fresas y de kiwi y se rocían con zumo de naranja. Si se desea se puede endulzar con sacarina líquida.

Es una macedonia de frutas con sabores y colores que combinan muy bien. Buena fuente de vitaminas y fibra. Un buen postre bajo en calorías con el que sorprender a vuestros invitados que también puede servir para sustituir una cena.

Y como uno es hombre (hombrecillo, más bien) de palabra, transcribo literalmente la receta que me pasa la amiga Carmen en un comentario para que no tengáis que buscarla. Como no le pone nombre, yo la voy a bautizar como

MELON DE VERANO

Dice Carmen:
“Es para el verano y de postre y no engorda.
Necesitamos un melón más bien maduro, un limón y unas hojas de menta. Como instrumentos para cocinar necesitamos la minipimer y un sacabolas (si queremos quedar bien).
Partir el melón a la mitad, pero no a la mitad de forma de balón de rugby, quitarle un poco de la base para poder apoyarlo en un plato sin que se caiga. Ir sacando bolas de melón y apartarlas, solo las bonitas, con lo que queda se tritura junto con el zumo de limón y unas hojas de menta.
Rellenar la corteza del melón con el zumo obtenido y echar unas bolas para decorar y al Frigo.
Listo, fresco y delicioso. En la imaginación de cada uno queda la presentación. Que os guste”

¿Quién dice que comer sano o comer “de dieta” tiene que ser aburrido?

domingo, 10 de mayo de 2009

Cambio de planes. Dedicado a mi hijo.




Hoy tenía intención de colgar la segunda receta, pero he cambiado de planes.
Ayer fue la Confirmación de mi hijo. Después de arduas discusiones, conseguimos que se pusiera traje y corbata. Estaba guapísimo.
Estuvimos toda la familia arropándole en un momento que yo considero y así se lo he transmitido a él que es importante en su vida. Faltaba su madre porque dos días antes tuvo un percance casero y tiene que guardar reposo una temporadita. Faltaba su madre pero solo físicamente, porque aunque estuviera en casa y en la cama, estaba también con él en la iglesia.
Tengo que reconocer que me emocioné durante la ceremonia.
Espero que sea un buen cristiano, que para mi es sinónimo de buena persona.
Yo soy cristiano y no me avergüenzo de decirlo en público aunque parece que ahora eso de ser cristiano (o decir que lo eres) no está de moda. Es lo que he aprendido a ser desde pequeño. Me he criado en una familia cristiana y en el colegio también me educaron en esa fe. Y no reniego de ello. Muy posiblemente estaría diciendo otra cosa si me hubiera tocado nacer en otro sitio. Estoy convencido de que en el fondo, en la esencia, casi todas las religiones, si no se interpretan fanáticamente, vienen a decir cosas muy parecidas aunque lo hagan de distintas maneras, con distintas palabras o con distintos puntos de vista.
Con la total seguridad de que no soy el cristiano modelo, intento (al menos eso, lo intento) vivir intentando (y valga la “rebuznancia”) no hacer daño a otros, ayudar dentro mis posibilidades, no crear ni alimentar crispaciones gratuitas, hacer la vida lo más agradable posible a los que me rodean y en definitiva, poner en práctica lo mejor que sé y puedo lo que he ido aprendiendo a lo largo de los años.
Este intenta ser un blog “positivo”. Ya dije que no sería solo un blog relacionado con las dietas, sino la expresión de una filosofía de vida “positiva”. Y creo que el mensaje de Jesús también, y fundamentalmente, es un mensaje positivo.
Por eso, Javier, si lees esto, piensa en ello y toma tus propias decisiones. A partir de ahora ya eres adulto como cristiano. Tú vas a decidir como vivir tu vida. Creo que vas bien encaminado, pero cómo vas a ser depende fundamentalmente de ti. Intenta ser siempre una buena persona. Ya sabes de lo que creo que eso es sinónimo.
Bueno, al resto, deciros que en la próxima entrega irá una receta “de dieta”. Hoy tocaba otro tipo de receta.
¡Ah! Que sepáis que en cuanto terminó la ceremonia, se quitó el traje y se puso “su” ropa.
Mis bendiciones para todos.





jueves, 7 de mayo de 2009

grandeza del alma

Nadie es dueño de tu felicidad. Por eso no entregues tu alegría, tu paz, tu vida, en manos de nadie. Absolutamente a nadie.
Somos libres, no pertenecemos a nadie y no podemos ser dueños de los deseos, de la voluntad o de los sueños de quien quiera que sea.
La razón de tu vida eres tú mismo.
Tu paz interior es tu meta en la vida.
Cuando sientas un vacío en el alma, cuando creas que aún te está faltando algo, aún teniéndolo todo, guarda tus pensamientos para tus deseos más íntimos y busca la divinidad que existe en ti.
Deja de situar tu felicidad cada día más distante de ti.
No coloques el objetivo demasiado lejos de tus manos.
Abraza a los que están a tu alcance hoy.
Si andas preocupado por problemas financieros, amorosos o de relaciones familiares, busca en tu interior la respuesta para calmarte.
Tú eres el reflejo de lo que piensas diariamente.
Deja de pensar en ti mismo y sé tu mejor amigo siempre.
Sonreír significa aprobar, aceptar, facilitar. Entonces, habrá una sonrisa para aprobar el mundo que quiere ofrecerte lo mejor.
Con una sonrisa en el rostro, las personas tendrán las mejores impresiones de ti y tú estarás afirmando para ti mismo que estás “próximo” a ser feliz…
Trabaja, trabaja mucho a tu favor.
Deja de esperar la felicidad sin esfuerzo.
Deja de exigir a las personas aquello que ni para ti has conquistado aún.
Criticar menos, trabajar más.
Y no te olvides nunca de agradecer. Agradece todo lo que está en tu vida, en cada momento, inclusive el dolor.
Nuestra comprensión del Universo aún es muy pequeña para juzgar lo que quiera que sea en nuestra vida.
La grandeza no consiste en recibir honores, sino en merecerlos.

No pensaba mal del todo ese tal Aristóteles. Sí, sí, lo que acabáis de leer no son las enseñanzas de ningún gurú moderno ni de ningún catecismo. Por supuesto que tampoco son mías, aunque las pueda tomar como propias y las expongo para que quien lo desee las tome también como suyas. Al fin y al cabo, creo que hay muy pocas ideas genuinamente de uno mismo. Más bien soy de la opinión de que nuestras propias ideas y nuestra forma de pensar las vamos confeccionando aceptando unas y desechando otras de las que nos van llegando y a mi me gustan, como podéis comprobar, las de este tipo. Estas están escritas en Grecia allá por el trescientos y pico antes de Cristo y sin embargo, siguen estando de plena actualidad.

¡Ah! y "no juzgues tan rápido" . No es de Aristóteles pero bien pudiera haberlo sido. Mira este vídeo y saca tus conclusiones.

lunes, 4 de mayo de 2009

si pierdo un par de kilos...

“Si pierdo un par de kilos en una semana, me sentiré feliz”. Esta es una frase que he escuchado en cantidad de ocasiones en una primera consulta.
La frase encierra un cierto grado de esperanza en el sentido de que comenzar una dieta y hacerlo bajando peso de manera ostensible puede animar a la persona para seguir intentándolo, pero también encierra un peligro latente, que es el intentar comparar las siguientes semanas con la primera.
Casi todo el que haya comenzado una dieta alguna vez sabe que habitualmente es en la primera semana en la que mayor pérdida de peso se observa. Fijaos que acabo de decir que se observa mayor pérdida de peso, no mayor adelgazamiento (es decir, pérdida de grasa) y eso sucede porque al comienzo de la dieta es cuando mayor movimiento de líquidos corporales hay y por eso, al eliminar más líquido, la báscula refleja mayor pérdida de peso.
De hecho, si nos paramos a pensar un momento, nos daremos cuenta que casi todas las “dietas milagro” son dietas que duran muy pocos días y que de una manera o de otra fuerzan la eliminación de líquido y, al menos aparentemente, consiguen un adelgazamiento rápido, pero en realidad no nos aportan nada bueno, ya que no nos enseñan buenos hábitos alimentarios y nos hacen perder peso por deshidratación.
Volviendo a la frase de “si pierdo un par de kilos...”, he de decir que esto del adelgazamiento no es una carrera de velocidad en la que hay que perder kilos rápidamente, sino más bien una carrera de fondo (o al menos de medio fondo) en la que influye más la resistencia y la perseverancia que la explosividad que requieren las pruebas cortas. No obtendrá mejor resultado quien más corra sino quien sepa dosificar su esfuerzo y sepa superar las dificultades y los altibajos (¿os acordáis de la fábula de la liebre y la tortuga?)
Pero no podemos pasar por alto lo más dramático de la frase en cuestión: “...me sentiré feliz”. Desde mi humilde punto de vista, esta coletilla lleva consigo un tremendo error. No podemos basar nuestra felicidad en perder un par de kilos en una semana. Acaso nos ocasione una pequeña alegría que, como decía al comenzar, nos anime a perseverar en el intento, pero de ahí a decir que por eso nos sentiremos felices o, lo que sería lo mismo (o incluso peor), que el no conseguirlo nos haga sentirnos desgraciados, va un abismo.

No haré más que insistir en que una actitud positiva es fundamental, igual que para casi todo en esta vida (y digo “casi” por dejar el beneficio de la duda) para afrontar un tratamiento para adelgazar, pero crearse uno mismo unas expectativas desmedidas, aunque sean positivas, no nos lleva a ningún sitio o, en todo caso, a sentirnos frustrados si no lo conseguimos.
Pongamos los pies en el suelo y marquémonos objetivos realistas y fáciles de conseguir, perseveremos en el intento, levantémonos si nos caemos e intentemos ser felices con todas esas pequeñas cosas que nos ofrece la vida, aunque no perdamos dos kilos en una semana. Hay cosas más importantes ¿no os parece?



viernes, 1 de mayo de 2009

libro de recetas: ENSALADA DE ALUBIA VERDE CON GAMBAS

Recojo el guante que me lanzó el amigo Diego en un comentario (en el post “intentaré contestar”) en el que me preguntaba si no creía que los médicos que nos dedicamos a esto del tratamiento del exceso de peso nos centramos mucho en las calorías sin preocuparnos del “placer del sentido del gusto”.
En mi respuesta le decía, entre otras cosas, que no es mi intención hacer un blog de recetas. Y sigue sin serlo, pero tras comentarlo concienzudamente con mis asesores (¡qué pegote! ¿eh?) creo que es buena idea la de ir colgando recetas “de dieta”. Eso sí, siempre “en positivo”, o sea, ideas muy , muy, muy, pero que muy sencillas, discretas a la par que elegantes, que sirvan para elaborar recetas atractivas sin complicarnos la vida más allá de lo estrictamente necesario.
Algunas serán adaptaciones de clásicos, otras, ideas-recetas de mis pacientes y otras (espero que muchas) las que me vayáis pasando vosotros y que iremos poniendo en común para beneficio de todos.
En esa misma respuesta ya mencionaba una que será la primera de la serie

ENSALADA DE ALUBIA VERDE CON GAMBAS.

Vamos a hacerlo a lo fácil, cocinando lo menos posible y sin poner cantidades ¿vale?
Ingredientes:
Un bote de alubia verde cocida
Gambas o langostinos cocidos
Cebolla fresca (las típicas porretas)
Aceite de oliva virgen extra
Vinagre de sidra
Sal
Ajo molido deshidratado

Preparación:
Escurrir la alubia verde y darle un par de golpes de agua debajo del grifo para eliminar el exceso de sal de la conserva. Pelar las colas de las gambas cocidas (o langostinos). Cortar en aros finos la cebolleta y mezclar todo en una fuente. Aliñar con sal y una vinagreta con poquito aceite, vinagre al gusto y ajo molido.

Buenísima. Una forma diferente de comer esta verdura y que al incorporar la proteína de la gamba, podemos usarla como primer plato o como plato único (dependiendo de las cantidades).

Por supuesto que se puede limpiar y cocer la alubia, picar ajo fresco, etc, pero lo que quiero transmitir es que el ir pillados de tiempo no tiene por qué ser una excusa para no comer rico y sano.

martes, 28 de abril de 2009

en el baúl de los recuerdos

Echo la vista atrás y me doy cuenta de que casi cincuenta tacos (de años, no de palabrotas) dan para mucho y eso que parece que la vida se pasa casi sin hacer nada. Entre las cosas que veo que he hecho, también he tenido una fase en la que escribía poesías, si es que se pueden llamar así, pues cualquiera que entienda dirá que no tienen ni mucha dificultad ni mucho mérito.
Pero a mí me gustaban. ¡Qué leñes! A mí me gustan. Y como me gustan y son mías y el blog también, pues aquí os pongo una que he encontrado y que escribí hace la friolera de treinta años y que creo que encaja con el espíritu “positivo” del blog. Espero que os guste y si no, pues qué le vamos a hacer.

Cuando intentaba dormir
me he parado a pensar
que no me falta de nada
¿de qué me puedo quejar?


Tengo una buena familia,
una buena educación,
tengo unos buenos amigos
y buena reputación.


También tengo mis problemas,
pero me gusta tenerlos;
sin ellos me aburriría
aunque me cueste creerlo.

Tengo también mis defectos
(de ello me he dado cuenta)
mas también tengo virtudes
que contrarrestan la cuenta

Hago también lo que quiero
(no siempre, naturalmente)
y a veces lo que no quiero
(pues hay que ser consecuente).

Tengo una forma de ser
y no quisiera cambiarla;
una forma de pensar,
de actuar y de gozarla.

Soy casi un hombre feliz,
aunque parezca chorrada.
Serlo del todo es difícil,
pero hay más que el “todo o nada”

Pues si pensándolo bien
me estoy quejando de vicio.
E igual que yo, muchos otros.
Lo digo desde mi sitio.


domingo, 26 de abril de 2009

acudir a la cita

En algunas ocasiones, los pacientes llaman por teléfono para anular la cita o se la saltan olímpicamente.
La excusa que esgrimen suele ser generalmente: “no voy a ir esta semana porque he hecho muy mal la dieta y me he pasado un montón. Voy a intentar hacerlo bien esta semana e iré la próxima”.
Sinceramente, no entiendo esta actitud y así se lo hago saber.
Precisamente, estas personas han acudido a la consulta buscando un apoyo, una ayuda de un profesional y no un reconocimiento a lo bien que lo hacen.
Por tanto, entendería mucho mejor que me dijeran: “mire, doctor, esta semana no voy a ir a consulta porque he hecho la dieta muy bien y me encuentro estupendamente y como de momento va todo sobre ruedas, no me supone ningún problema saltarme una consulta”.
Por eso, creo que cuando más necesario se hace acudir a consulta es cuando más desorientados nos encontramos, cuando más estamos cayendo en la tentación y cuando más vulnerables somos. Además, corremos el peligro de seguir sin hacer bien las cosas y, por un equivocado sentimiento de vergüenza, dejar de acudir a las consultas sucesivas y, paulatinamente, abandonar ese tratamiento de autocontrol dirigido que tanto nos había costado asumir e intentar poner en práctica.
Después de tantos años de profesión y de tantas consultas con personas con el mismo problema, cada vez estoy más convencido que una parte importantísima del tratamiento, y en la que se basa gran parte de su éxito, es el contacto continuado entre la persona que quiere adelgazar y el profesional que está dirigiendo su tratamiento. Es por eso que me gusta, siempre que sea posible, ver a cada paciente cada semana mientras dure el tratamiento. Y digo que siempre que sea posible, porque hay muchas ocasiones en que, por distintos motivos, no se puede seguir esta pauta, pero está comprobado que cuanto más continuada y fluida es esta relación médico-paciente, más fuerte es el compromiso que esa persona adquiere, no ya con el terapeuta, sino consigo misma. Y eso se refleja en los resultados



viernes, 24 de abril de 2009

no te tomes la vida tan en serio

Os podrá parecer raro, pero siendo médico, una de las cosas que hice en su momento porque me llamaba mucho la atención y me picaba la curiosidad, ha sido un curso de iniciación al Reiki.
No sé si os interesa, pero Reiki es una palabra japonesa que significa energía vital universal y actualmente se está utilizando para identificar un sistema de sanación por imposición de manos. Rei significa universal y se refiere a la parte espiritual, a la energía que rodea todos los lugares y está en todas las cosas. Ki es la energía vital individual que rodea nuestros cuerpos manteniéndolos vivos y que está presente en todos los organismos vivos. El Reiki es un proceso de encuentro de estas dos energías.

Existen cinco principios del Reiki. A occidente han llegado varias versiones pero en esencia son:
-solo por hoy, no te preocupes.
-solo por hoy, no te irrites.
-solo por hoy, vive honestamente.
-solo por hoy, demuestra gratitud por todo lo que te rodea.
-solo por hoy honra a tus padres, maestros y ancianos.
No sé a vosotros, pero a mi este mensaje me mola. Tanto es así, que tengo colgados estos principios en uno de los despachos donde paso consulta e intento (al menos eso, lo intento) ponerlos en práctica a diario. Lo cierto es que no difieren mucho de lo que me enseñaron de pequeño en casa, en el colegio y en la catequesis.
Por otra parte, en su día cayó en mis manos un escrito que decía “cómo mantener el buen humor” y para ello daba 10 consejos que son:
-No te preocupes. De las actividades humanas, es la menos productiva.
-Que no te venza el miedo. La mayor parte de las cosas a las que tememos casi nunca suceden.
-No guardes rencor. Es una de las cargas más pesadas de la vida.
-Enfrenta cada problema según llega. De todas formas solo puedes manejarlos uno a uno.
-No te lleves los problemas a la cama. Son malos compañeros de sueño.
-No tomes prestados los problemas de los demás. Ellos pueden manejarlos mejor que tú.
-No revivas el ayer. Ya se ha ido para siempre. Concéntrate en lo que está pasando en tu vida y sé feliz ahora.
-Sé un buen oyente. Sólo cuando escuchas obtienes ideas diferentes a las que tienes.
-No te dejes vencer por la frustración. La autocompasión solo interfiere con las acciones positivas.
-Cuenta tus bendiciones. Pero no te olvides de las pequeñas. Muchas bendiciones pequeñas hacen una grande.
Y otra frase que, con buen humor, resume un poco todo esto:
No te tomes la vida tan en serio. Al final no saldrás vivo de ella.

domingo, 19 de abril de 2009

fuerza de voluntad

Ayer fui al circo y disfruté como un chiquillo.
Es curioso como cambian las cosas con los años. Fuimos toda la familia… adulta. Contratamos un microbus y nos fuimos a Bilbao todos los hermanos y cuñados, los hijos mayores que quisieron venir y en vez de llevar a los peques, nos llevamos a los abuelos.
Estuvimos viendo el espectáculo “Varekai” del Circo del Sol. Alucinante. Una gozada. Se le puede recomendar a cualquiera. Al final te duelen las manos de aplaudir, los mofletes de sonreir y los párpados de tener los ojos abiertos como platos.
Es sorprendente el montaje, la plasticidad y la complejidad de los números circenses.
Te quedas atónito con, no solo la elasticidad de los artistas, sino también el equilibrio y sobre todo la fuerza que exigen muchos ejercicios aunque no lo parezca.
Y precisamente eso es lo que más me llamó la atención, no ya lo que hacen sino que parece que lo hacen sin ningún esfuerzo, con toda la naturalidad del mundo. Y eso no se consigue de la noche a la mañana ¡qué va!
Es indudable que son personas que tienen unas facultades físicas innatas impresionantes, pero más indudable todavía es que esas facultades las han trabajado y entrenado mucho. Qué digo mucho ¡muchísimo!
Y digo yo, es eso…

¿FUERZA DE VOLUNTAD?

En muchas ocasiones, mis pacientes me dicen que pensaban que no tenían fuerza de voluntad y que se están sorprendiendo a sí mismos con lo bien que están consiguiendo llevar su dieta de adelgazamiento.
Por otra parte, otros muchos se quejan de que tienen muy poca fuerza de voluntad y que por ese motivo sucumben con facilidad a las tentaciones y rompen la dieta con demasiada frecuencia.
Es curioso que aunque unos y otros digan que no tienen fuerza de voluntad, unos hacen bien las cosas y otros no lo consiguen.
Yo tengo mi propia teoría al respecto y así se lo intento explicar.
Mi opinión es que hacer o no hacer bien la dieta no tiene nada que ver con la fuerza de voluntad. La cuestión es plantearse unos objetivos claros y poner los medios necesarios para conseguir esos objetivos.
Para mí, fuerza de voluntad es hacer las cosas por narices aunque no nos apetezca nada hacerlas. Fuerza de voluntad es, por ejemplo, levantarse por la mañana para ir a trabajar (de no ser que seas adicto al trabajo, adicción que por otro lado, no logro entender, lo mire por donde lo mire) o, en el caso que nos ocupa, hacer dieta por obligación o por presiones (de ahí lo importante que es, como decía al principio del blog, “querer” adelgazar).
Sin embargo, cuando una persona tiene claros sus objetivos (lo que quiere conseguir), pondrá todos los medios a su alcance y no reparará en esfuerzos (voluntarios, con actitud mental positiva) para conseguir esos objetivos. Si, por ejemplo, queremos aprobar un examen, tendremos que estudiar (o preparar chuletas, o dar el cambiazo o copiar al compañero...) para conseguir aprobarlo, pues simplemente comprando los libros y acudiendo al examen, será muy difícil, por no decir imposible, lograr ese objetivo.

Pues bien, si conseguir adelgazar es nuestro objetivo (no nuestro sueño), tendremos que buscar los medios para conseguir alcanzarlo (buscar la ayuda de un buen profesional, intentar seguir lo más fielmente posible sus indicaciones o decir “no” de vez en cuando sin sentirnos mal por ello...)


miércoles, 15 de abril de 2009

intentaré contestar

Esto de internet es la pera...
Alucino cuando veo que en menos de 2 semanas hay visitas desde Venezuela o del Reino Unido, donde, que yo sepa, no tengo conocidos a los que haya comunicado la publicación del blog, lo que quiere decir que la gente navega hasta por los cibermares más insospechados.
Solo quería deciros que intentaré contestar todos los comentarios que vayáis haciendo con otro comentario a renglón seguido del vuestro. A lo mejor (bueno, casi seguro) no inmediatamente después de que escribáis, que tampoco soy un viciado de esto ni estoy todo el día conectado, pero de verdad que lo intentaré.

Hasta ahora, creo que lo he hecho.
Al fin y al cabo, amor con amor se paga

martes, 14 de abril de 2009

un largo viaje

Pues parece que le estoy cogiendo gustillo a esto de escribir. A ver si me dura. Espero que sí.
Las dos últimas entradas no tienen nada que ver con el libro... O sí.
Quiero decir que no son capítulos del libro, pero ya os había comentado que también iría intercalando cosillas que se me fueran ocurriendo, siempre desde el mismo punto de vista que intento transmitir.
El tema de las canciones sigue en pie y espero que poco a poco vayáis añadiendo temas a la lista.
Bueno, dejo un momento de lado mis elucubraciones mentales y vuelvo al que se supone que iba a ser el hilo conductor del blog. Espero que este (el blog) sea también...

UN LARGO VIAJE

Un tratamiento para controlar el peso es como un viaje, pero no un viaje cualquiera, sino un largo viaje.
Tenemos que tener en cuenta que no es cuestión de caminar un día, ni una semana, ni tan siquiera un mes. Es más, no tenemos que dejar de caminar, ya que una vez que hayamos perdido el peso que nos sobraba, deberemos seguir caminando para mantener el resultado obtenido.
Como en todo viaje, hemos de ir cumpliendo etapas y como en todo viaje en etapas, unas nos costarán más esfuerzo o más tiempo y otras, en cambio, menos. Pero todas las tenemos que acabar.
Siguiendo con el símil de los viajes, una forma de explicar a mis pacientes cómo se tienen que plantear el seguir una dieta es la siguiente :
Seguir una dieta es como ir avanzando por un camino que lleva una dirección determinada. Podemos pararnos a descansar o a contemplar el paisaje, pero seguimos en el camino y después de la parada continuamos en la misma dirección. Podemos salirnos del camino (saltarnos la dieta) para coger setas o flores o para aliviar nuestras necesidades fisiológicas y eso no detiene nuestro viaje (acaso lo retrasa) si después volvemos al camino y seguimos nuestra dirección.
El problema surge cuando nos liamos con las setas o el paisaje, nos perdemos en el bosque y no sabemos o no podemos volver al camino (es decir, abandonamos la dieta). Precisamente aquí es donde comprobamos la utilidad de un guía que nos acompañe y dirija nuestra marcha y en el camino del adelgazamiento, qué mejor guía que un médico o dietista.

¡Ah! Y Felices Pascuas

domingo, 12 de abril de 2009

¿somos lo que somos?

Siempre se ha dicho que
SOMOS LO QUE COMEMOS,
ya que no deja de ser cierto que nuestra salud depende en gran medida de nuestra alimentación.
Por otra parte, ya hace algunos años, Aristóteles decía que
SOMOS LO QUE HACEMOS.

Por tanto la excelencia no es un acto, sino un hábito”.
Así es. Los gestos, las expresiones, la mímica, nos presentan ante los demás. Si procuramos mostrarle al mundo un rostro sonriente, una postura relajada, una expresión amable, sin duda nos sentiremos más felices y el mundo nos devolverá también una sonrisa.
Pero además, cada vez estoy más convencido de que también
SOMOS LO QUE PENSAMOS.
Dicen que la cara es el espejo del alma. Hasta las arrugas de expresión del rostro reflejan nuestras alegrías, tristezas, duelos… nuestro estrés se refleja en nuestro semblante. En él puede leerse todo.
De una manera o de otra, nuestra vida es el reflejo de nuestros pensamientos. Nuestro mundo interior acaba configurando nuestro mundo exterior. Por eso es importante que intentemos seleccionar nuestros pensamientos y que elijamos ser amables, generosos, alegres… es decir, positivos. Nuestros pensamientos negativos nos hacen tanto daño como la mala alimentación, la falta de sueño o los malos hábitos.
Y todo se puede entrenar. Ya sabemos que la repetición es aburrida, pero puede tener resultados asombrosos. A base de repetir un gesto o un pensamiento, este arraiga cada vez más en nuestro interior y acaba por expresar una realidad. Buena o mala, pero realidad al fin.
Y realidad es que nuestra belleza, lo que transmitimos, depende en gran medida de la genética, no cabe duda, pero también de la dietética y del optimismo. Y al final, según mezclemos los ingredientes,
SOMOS LO QUE SOMOS
¿Hacemos la prueba?

martes, 7 de abril de 2009

el poder de las palabras

O como dicen los ingleses “de pagüer of de guords”
No sé si habéis oído hablar de la programación neurolingüística o PNL. La definición formal de PNL dice que es “el estudio de la estructura de la experiencia subjetiva”. Vaya parrafada ¿no?
Más o menos creo que se refiere a como el lenguaje hace que nos influyamos unos a otros y a nosotros mismos (lingüística), a como la mente y el cuerpo están vinculados a través del sistema nervioso (neuro) y a como actuamos para conseguir nuestros objetivos a través de secuencias repetidas de pensamiento y conducta (programación). Podríamos decir que es un conjunto de ideas y una forma de pensar que podemos utilizar para conseguir lo que deseamos.
Bueno, pues no tengo muy claro que esto tenga que ver con lo que os voy a contar, pero me ha parecido interesante. El caso es que hace unos días me levanté “con el pie cambiado”. Vamos, que no era mi mejor día precisamente. Por cuestiones de trabajo, un día a la semana tengo que desplazarme a pasar consulta a unos 50 kms de donde vivo y suelo viajar con la radio puesta y cuando no sintoniza bien las emisoras, pongo un CD y el otro día puse uno un tanto “flamenquito” que me había grabado mi mujer. Lo llevo en “random play” pero como a mi me gusta más el castellano, español o riojano (de hecho, nuestro idioma nació en La Rioja ¿verdad?), diré que lo llevo en elección aleatoria de la canción, que suena mejor y lo entendemos todos. En fin, al grano, que me voy por las ramas con facilidad. Pues bien, comenzó a sonar una canción de “El arrebato” que me llamó la atención más por la letra que por la música. La puse otra vez desde el principio y la escuché detenidamente… y me encantó el mensaje. Tanto es así que programé el reproductor en repetición automática de la canción, subí el volumen a tope y vine cantando a todo grito durante más de 40 Kms…la misma canción. Diréis que estoy un tanto loco, pero cuando bajé del coche, aunque me zumbaban los oídos, había conseguido animarme y llegué a casa con una sonrisa de oreja a oreja.
La canción se titula “hoy todo va a salirme bien” y si la queréis oír, os pongo abajo un enlace.
Espero que os guste y que os sirva si tenéis un mal día.
Yo he decidido prepararme un disco “positivo”. De momento he elegido esta canción, y además “hoy puede ser un gran día” de Serrat, “es preferible reír que llorar” de Peret y “despierta” de Chambao. Si conocéis canciones con mensaje positivo, me las pasáis, porfa
Que tengáis buen día.

sábado, 4 de abril de 2009

Primer contacto.

Todavía, y creo que será durante bastante tiempo, me estoy pegando con esto del blog. Ayer intenté poner el mapa de visitas (se lo he copiado a mi amigo Angel) y casi me da un "perrenque". Y eso que dicen que está tirado. Menos mal que por aquí estaba mi hijo, me quitó el ratón de las manos y se puso a hacer "magia", porque yo no daba abasto para seguir lo que estaba haciendo.
Bueno, de algo tenía que servir el pagarle una academia de informática ¿no?
Me ha dicho que tenemos que cambiar la plantilla, que esta no le mola... en fin, poco a poco. Mientras tanto, yo voy a seguir con mi idea de avanzar poco a poco por los capítulos del libro, a ver si el personal se va animando a ir comentándolos... Vamos a ello, oye.

PRIMER CONTACTO

Habitualmente, el primer día que un paciente acude a mi consulta y después de presentarme como hacen las personas bien educadas, suelo entablar el siguiente diálogo:
- Usted dirá ¿en qué puedo ayudarle?
- Ya ve, doctor, vengo porque quiero adelgazar (suelen contestar)
- Estupendo. Ha dicho la palabra mágica ¿sabe cual es?
- ¿Adelgazar?
- No.
- ¿Vengo?
- Tampoco
- Pues, entonces, tiene que ser “quiero”
Efectivamente, “querer” es lo más importante y el primer paso para adelgazar o, al menos, para intentarlo con posibilidades de éxito.
Parece obvio, pero no es lo mismo querer estar más delgado que querer adelgazar. De hecho, a casi todos nosotros nos gustaría estar más delgados (incluyendo a muchas personas delgadas), pero no todos estamos dispuestos a hacer lo que tenemos que hacer para conseguir estar más delgados.
Por tanto, lo primero que una persona tiene que tener muy claro para comenzar un tratamiento para adelgazar, es que si ella no quiere, por mucho que se empeñen los demás, por muchas visitas a consulta que haga y por muchas dietas que le den escritas en un papel, nunca va a conseguir sus objetivos.
Ningún médico, dietista, curandero o charlatán dispone de la varita mágica que le haga adelgazar aunque usted no quiera. La única varita mágica está en sus manos y es el “querer” adelgazar. Tanto es así, que solo tomando esa decisión ya tiene recorrida una buena parte del camino,
El primer paso ya está dado. Si consigue adelgazar el mérito será suyo.

jueves, 2 de abril de 2009

Me presento

Hola. Mis amigos me llaman Jose. Soy médico. Y también soy dietista.
A lo largo de mi vida profesional he tenido la oportunidad de conocer a muchas y muy diversas personas de las que he aprendido mucho y a las que he intentado transmitir mis conocimientos y mis experiencias, lo que me animó a lanzarme a la aventura de escribir un libro al que titulé "ADELGAZAR EN POSITIVO.Manual de primeros auxilios para dietas de adelgazamiento" y que, lejos de lo que pueda parecer, no es un libro de dietas. De hecho, no hay ni una sola dieta en todo el libro. Es un libro que creo que podríamos catalogar “de autoayuda”.
En él he intentado plasmar experiencias propias y ajenas recogidas durante los ya más de 20 años que llevo dedicándome a intentar ayudar a perder peso a personas a las que le sobra. Está escrito en un lenguaje claro (para todos los públicos), huyendo de tecnicismos y contiene anécdotas, chascarrillos y pensamientos en voz alta, todo ello aderezado con una pizca de buen humor y con la intención de que su lectura ayude a desdramatizar la dieta.
Es más, yo diría, o al menos eso me gustaría pensar, que en cierto modo los consejos que se pueden encontrar en el libro reflejan una filosofía de vida que es extrapolable a muchos otros aspectos de nuestra vida, y no son solo aplicables a las dietas de adelgazamiento. Una filosofía de vida que incluye el enfrentarse a los problemas con una actitud lo más positiva posible e intentando no perder la sonrisa ni el buen humor.
Siguiendo con esta intención e intentándome subir al carro de las nuevas tecnologías y teniendo muy claro que en esto de la informática soy casi un analfabeto funcional, me he lanzado a publicar este blog (se escribe así ¿no?).
La primera idea es tomar como hilo conductor los capítulos del libro e ir intercalándolos con cosas que se me vayan ocurriendo, pero intentando verlo todo desde un punto de vista lo más positivo posible.
Las ideas que aquí podeis encontrar, unas veces en forma de consejos, otras de comentarios, de interrogantes o, por qué no, de dudas, son solo impresiones generales con las que se puede o no estar de acuerdo, pero que, y podeis creerme, están escritas con la mejor de las intenciones.
Desde aquí animo a quien se atreva a ir leyendo lo que vaya escribiendo a que deje sus comentarios y/o/u críticas. Lo agradeceré muchísimo.