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domingo, 25 de enero de 2015

por uebos

Uebos, bonito palabro.
Según el DRAE, uebos significa: necesidad, cosa necesaria.
Según el diccionario etimológico, la palabra uebos (o huebos, con grafía normalizada) realmente existe y no es "huevos" escrito con una falta de ortografía, y ni siquiera es un plural.
Aunque no deja de ser un arcaísmo que apenas se utiliza, podríamos decir que cuando algo se hace por necesidad, se hace “por uebos” y que cuando la necesidad obliga, “manda uebos”.
Por otra parte, cuando se hace algo “por que sí, sin motivo aparente, a la fuerza” se hace “por huevos” (léase por cojones) y que cuando algo se considera negativo, llamativo o sorprendente, se utiliza el “manda huevos” para comentarlo.
Uebos se puede utilizar para evitar la malsonante alusión a los atributos masculinos, pero en la actualidad, habitualmente esa es la acepción correcta, por vulgar que suene decir tiene huevos, manda huevos, por huevos… aunque siempre la podemos cambiar por la más fina, aunque más cursi, por narices, tiene narices…
Así que, vosotros mismos…


sábado, 6 de diciembre de 2014

compasión

Compasión. Bonito palabro
Según nuestro amigo el DRAE,  compasión (Del latín compassĭo, -ōnis), es un sentimiento de conmiseración y lástima que se tiene hacia quienes sufren penalidades o desgracias.
O sea, que compasión quiere decir literalmente “sufrir juntos”, o dicho de otro modo, la capacidad de sufrir con los otros.
Pero si nos quedamos en esta definición, no nos tiene que extrañar que compasión suela confundirse con lástima y, por ende, autocompasión con victimismo, en lugar de darnos cuenta que la compasión es uno de nuestros Valores Personales que nos hace ser conscientes de los problemas del otro y, por tanto, en disposición de poder ayudar. Es ese valor que nos hace sensibles a los males de las otras personas y nos impulsa a aliviar o a reducir su sufrimiento. Es una forma de solidaridad que nos vincula con los demás, pero también es una expresión de generosidad, ya que por un momento dejamos de pensar en nosotros mismos para poner nuestra inteligencia, imaginación y sensibilidad al servicio de quienes las necesitan.
La compasión, es el deseo en nuestro interior de ver a los demás bien, de ayudarlos a ser felices, a que cumplan sus sueños y a que superen momentos difíciles y se encuentra en actos tan sencillos como escuchar, compartir y recordar. Tiene en cuenta la realidad de otras personas. Es bondad, benevolencia, amistad y se  muestra siendo amable, simpático y útil a los demás.
Así que compasión es sentir y dar amor a quien está sufriendo, sean los demás o uno mismo, ya que la autocompasión no deja de ser ese sentimiento de amor dirigido hacia uno mismo cuando ese uno mismo se encuentra en medio del sufrimiento, convirtiéndose en una poderosa herramienta de nuestra inteligencia emocional mediante la cual conseguimos generar nuevas emociones positivas aceptando las negativas.
Por todo esto, y por más, creo que podemos asegurar que la compasión hace mejor a las personas y al mundo.

Si quieres que otros sean felices, practica la compasión. Si quieres ser feliz tú, practica la compasión”.



viernes, 4 de octubre de 2013

dar crédito (o no)

Crédito. Bonito palabro.
Según el María Moliner, “dar crédito” significa aceptar algo como verdadero o como veraz. Por tanto, la expresión “No dar crédito” a algo es una forma enfática de decir “no me lo puedo creer”.
Por otra parte, crédito es también un “préstamo que se pide a una entidad bancaria debiendo garantizar previamente su devolución”, por lo que cuando un banco da -o concede- crédito lo hace pensando en sacar un beneficio y asegurándose  hasta donde puede que lo va a recuperar con intereses, tanto es así, que prácticamente tienes que demostrar que no lo necesitas para que te lo concedan.
Ahondando en la expresión, crédito  significa también “confianza que tiene una persona de que cumplirá los compromisos que contraiga”. Siguiendo con el tema de los bancos, si alguien pide un crédito a uno de ellos es porque tiene confianza en que podrá pagar el préstamo y los intereses correspondientes.
Y yendo un poco más allá, crédito también significa “reputación o fama”.
Juntando en una coctelera todos estos significados, puedo asegurar que teniendo en cuenta que no tengo muy mala reputación, y que tengo confianza en mis posibilidades, es decir, que no gozo de mal crédito, no doy crédito a lo que les cuesta a los bancos dar crédito hoy en día, máxime cuando, como todos, he tenido que dar crédito para que los rescaten, a pesar del poco crédito que tienen entre los ciudadanos,  del agujero en que se encontraban por su mala gestión.
¡¡¡Por Dios!!! Qué difícil es ser emprendedor en los tiempos que corren…
Pero como dicen algunas de las sentencias de mi colección: “No tiene que ser sencillo, tiene que merecer la pena”,  “El éxito en la vida no está en vencer siempre sino en no desanimarse nunca”, “La vida está llena de comienzos”, “Si sabes a dónde vas, el mundo entero se aparta para dejarte paso”, “Cada experiencia, buena o mala, tiene dentro de sí una bendición y  una lección”, “Quien no tiene metas no encontrará caminos”, “Si te encuentras en la dirección correcta, solo tienes que seguir caminando” y sobre todo  “No dejes que nada te desanime. Hasta una patada en el culo te empuja hacia adelante” y teniendo en cuenta que el que la sigue la consigue, hemos (sí, hemos) conseguido la financiación que necesitábamos y nuestro (sí, nuestro) proyecto ya está en marcha y muy pronto verá la luz.
Así que os aseguro que podéis dar crédito a lo que os digo y que muy pronto estará en marcha la nueva “Clínica Nutriestetica”
Estad al loro…


lunes, 20 de mayo de 2013

vergüenza (sin)


Vergüenza. Bonito palabro, siempre que la tengas.

Según el DRAE, vergüenza significa, en su primera acepción, "turbación del ánimo, que suele encender el color del rostro, ocasionada por alguna falta cometida, o por alguna acción deshonrosa y humillante, propia o ajena". Y sinvergüenza, dicho de una persona: "Que comete actos ilegales en provecho propio, o que incurre en inmoralidades".

En estos días corren ríos de tinta en los medios de comunicación hablando de gente que tiene muy poca (escándalos de corrupción, amiguismos varios, imputados, desfalcos, fraudes...) y no seré yo quien a estas alturas intente competir con los profesionales  que viven de hablar de ello.

Pero sin llegar a esos niveles, creo que todos conocemos a alguien, bien directamente o por proximidad, que perfectamente podría encajar en el capítulo de los 0,0% de este ingrediente.

Mis últimas experiencias laborales, sin ir más lejos, me han hecho conocer a alguno que, tras cerrar dos empresas dejando impagados a trabajadores, proveedores y demás (y hablamos de mucha pasta), ya está debiendo dinero (retrasos en nóminas, por lo menos) en otras de las empresas que tiene y aun así, tiene la osadía (por no decir otra cosa) de ir haciendo ostentación (cambio de coche y de vivienda, preparativo de boda por todo lo alto...) y de permitirse el lujo de dar clases de gestión y charlas sobre cuáles son las claves del éxito empresarial... ¡manda cojones!!!

Pero eso sí, si les preguntas, estos "sin" (vergüenza) te dirán que ellos son "muy buenos" y que la culpa de que sus ideas no cuajen o sus proyectos  no funcionen (es decir, su propia incompetencia) siempre es de los demás, ya que como el del chiste que iba por la autopista en dirección contraria, son incapaces de reconocer que son ellos los que van en la dirección equivocada.

En fin... "cosas veredes, amigo Sancho, que farán fablar las piedras..."

sábado, 30 de marzo de 2013

felicidad

Felicidad. Bonito (muy bonito) palabro.
La felicidad es un estado de ánimo que propicia paz interior, una cualidad producto de un estado de armonía interna que se manifiesta como un sentimiento de bienestar que perdura en el tiempo. También es definida como una condición interna de satisfacción y alegría. 
Desde hace algún tiempo vengo coleccionando frases (sentencias les llamo) que tengan un trasfondo positivo y entre ellas hay unas cuantas que hacen referencia de uno u otro modo a la felicidad. Aquí os dejo esa selección. Elegid cada uno la o las que mejor os encajen. Desde aquí os invito a dejar vuestros comentarios al respecto y a añadir las que os apetezca.

.Uno es todo lo feliz que previamente se ha propuesto serlo.
.Si no eres feliz con lo que tienes, tampoco lo serás con lo que te falta.
.Todo lo que se necesita para ser feliz es algo con lo que estar entusiasmado.
.No hay mejor momento que ahora para ser feliz.
.La felicidad es un viaje, no un destino.
.La persona que hace todo lo posible para que la felicidad dependa de sí misma y no de los demás, ha adoptado el mejor plan que existe para eser feliz.
.No hay camino a la felicidad. La felicidad es el camino.
.Felices los que saben reirse de sí mismos porque nunca terminarán de divertirse.
.Sigue a tu felicidad.
.Si no eres feliz y no puedes resolver la situación, sal de ahí.
.Quien busca la felicidad fuera de sí mismo es como un caracol que camina en busca de su casa.
.La felicidad es una cualidad evasiva. Si la buscas no la encuentras.
.Estando siempre dispuestos a ser felices es inevitable no serlo algún día.
.Cuando siembras rencor y amargura, la felicidad se va a otra parte.
.La felicidad no se puede practicar, solo se puede permitir.
.El que no aprende el idioma de la gratitud no podrá dialogar con la felicidad.
.La felicidad empieza cuando uno deja de lamentarse por los problemas que tiene y agradece los que no tiene.
.No te pierdas las pequeñas alegrías mientras esperas la gran felicidad.
.Algunas personas causan felicidad adonde van. Otras cuando se van.
.Mientras encuentras lo que buscas, sé feliz con lo que tienes.
.Decídete a ser feliz hoy.
.La única manera de multiplicar la felicidad es compartiéndola.
.La felicidad se alcanza cuando lo que uno piensa, lo que uno dice y lo que uno hace están en armonía.
.Sé flexible y  serás feliz.
.Concéntrate en lo que está pasando en tu vida y sé feliz ahora.
.La felicidad es un estado mental en el que solo uno mismo puede entrar.
.Cuando no sepas qué ponerte ¡ponte feliz!
.El humor es la puerta de la risa y la risa es la puerta de la salud, del bienestar y de la felicidad.
.La felicidad no es un sentimiento. Es una decisión.
.Si albergas amargura en tu corazón, la felicidad buscará otro sitio donde acomodarse.
.No dejes que tu felicidad dependa de algo que puedes perder.
.Lo que te hace feliz te hace rico.
.Haz más a menudo lo que te hace feliz

Y para terminar, os dejo este vídeo en el que se demuestra que uno puede ser feliz con cosas insignificantes. ¡disfrutadlo! 


domingo, 17 de febrero de 2013

amigos

Amigo. Bonito palabro.
El DRAE define amigo como el "que tiene amistad" y amistad, en su primera acepción, como "afecto personal puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato".
Por otra parte, según la wikipedia, "la amistad (del latín amicitas, por amicitia, de amicus, amigo, que deriva de amare, amar) es una relación afectiva entre dos o más personas y una de las relaciones interpersonales más comunes que la mayoría de las personas tiene en la vida". 
Dicho esto, es curioso lo de los amigos. Al menos en mi caso.
La amistad se da en diferentes etapas de la vida y en diferentes grados de importancia. Tengo un par de muy buenos amigos desde la niñez y el caso es que apenas nos vemos. También tengo mi cuadrilla de amigos desde la época de estudiantes a los que, por circunstancias, también veo muy poco a pesar de vivir casi todos en la misma ciudad.
Como la amistad nace cuando las personas encuentran inquietudes comunes, más recientemente he hecho buenas amistades a través del trabajo y del deporte. Personas con las que comparto más tiempo y aficiones y con las que tengo un trato genial.
Pero cuando hablo de MIS AMIGOS (sí, con mayúsculas), siempre me refiero a los mismos, a esos dos amigos de la infancia y a mis amigos de la cuadrilla que mencionaba al principio y que, aunque apenas veo, sigo considerando mis amigos. Es con estos con los que, cuando  estás con ellos, sigues teniendo la misma confianza y el mismo grado de intimidad que cuando te veías a diario y te pones "al día" enseguida porque con ellos hay un vínculo especial.
Y es que los amigos son como las estrellas, que aunque a veces no las veas, sabes que siempre están ahí, porque estoy seguro de que si en cualquier momento necesito echar mano de ellos (y ellos de mi), allí estaremos.
Siempre digo que lo malo de preguntarle a alguien ¿qué tal está? es que te lo cuenta. Aun así, un amigo es aquella "rara avis" que te pregunta ¿cómo estás? y se espera a escuchar la respuesta.
Porque, entre otras cosas, un amigo es aquel que se ríe con tus chistes aunque no sean tan buenos y se conduele de tus problemas aunque no sean tan graves.


martes, 11 de diciembre de 2012

harto

Harto (cansado, hastiado, aburrido, saturado...).
Estoy harto.
Estoy harto de la gente que no hace más que quejarse sin buscar ni proponer soluciones.
Harto de la gente que vive amargada y que intenta que los demás sean los culpables de todos sus males.
Harto de la gente que huye de la alegría o que no hace nada por buscarla.
Harto de la gente que ni disfruta ni deja disfrutar.
Harto de la gente que hace una montaña de un grano de arena.
Harto de la gente que tiene dos varas de medir y que exige a los demás lo que no se exige a sí mismo.
Harto de la gente que se complica la vida sin necesidad.
Harto de los "vampiros energéticos".
Harto de la gente que está harta de la gente que intentamos vivir la vida tal como es.
Harto de tener que medir mis palabras para no herir susceptibilidades.
Harto de tener que hacer esfuerzos por no sentirme culpable de cosas de las que no lo soy.
Harto de tener que justificar continuamente lo que digo y lo que callo.
Harto de medir el alcance de lo que hago y de lo que dejo de hacer.
Harto de las excusas (propias y ajenas) que no llevan a ningún sitio.
Harto de estar harto.
Y como ya estoy cansado de estar harto, paso de hartarme y  vuelvo a lo mío.
Hasta que me harte otra vez.



martes, 30 de octubre de 2012

tiquismiquis

Tiquismiquis, bonito palabro.
Podemos decir que un tiquismiquis es la persona que se queja de cosas sin importancia o de tonterías a las que les da más importancia de la que tienen. 
Según nuestro amigo el DRAE, tiene 3 acepciones:
1.- Escrúpulos o reparos vanos o de poquísima importancia.
2.- Expresiones o dichos ridículamente corteses o afectados.
3.- Persona que hace o dice tiquismiquis
y también según la misma fuente, la expresión procede del latín macarrónico tichi michi, alteración vulgar de las palabras latinas tibi mihi, "para ti, para mi" y parece ser que alude al afán meticuloso y demasiado selectivo de algunas personas que se andaban con muchos "esto para tichi, esto para michi".
Son sinónimos de tiquismiquis diversos adjetivos como remilgado, meticuloso, maniático, melindroso, pejiguero, puntilloso, meticuloso y escrupuloso.
El caso es que hay gente que se queja por todo, que nada le parece bien, que a todo le saca un pero y que siempre pone escrúpulos o reparos a cosas de poquísima importancia o que siempre se relame con expresiones o dichos ridículamente corteses y afectados.
No sé por qué (bueno, creo que sí lo sé) por regla general no suelen caer muy bien, pues es muy cansino estar aguantando a un tiquismiquis y a sus tiquismiquis durante un rato más o menos largo.
Visto con detenimiento, tiquismiquis es un nombre ridículo que les viene como anillo al dedo.
¿Quién de vosotros no se ha tropezado con alguien así?
A lo mejor (espero que no), tú que estás leyendo esto te identificas con la descripción.
O a lo peor (también espero que no) me identificas a mi con un tiquismiquis... Al fin y al cabo ¿no me estoy quejando de una cosa que no tiene importancia?


martes, 6 de diciembre de 2011

perseverancia

Hacía tiempo que no incluía en el blog ningún bonito palabro y hoy, dedicado a él/ella ya sabe quién, quiero hablar de la perseverancia.
Perseverancia, según nuestro amigo el DRAE, significa: acción y efecto de perseverar. Y perseverar: mantenerse constante en la prosecución de lo comenzado, en una actitud o en una opinión.
La perseverancia es una cualidad común a las personas que, lejos de amilanarse ante las dificultades o la adversidad, redoblan sus esfuerzos para conseguir los objetivos que se han fijado.
Muchas personas tratan de encontrar soluciones rápidas y triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente el resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo.
Quizás por esa misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados a corto plazo, abandonan súbitamente la tarea justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta.
Es necesario entender que solo consiguen sus objetivos aquellos que luchan de forma perseverante y saben esperar el momento adecuado, a pesar de que en muchas ocasiones nos encontraremos en situaciones en las que nos parecerá que nada avanza, que nada está sucediendo. Y esto puede ser extremadamente frustrante.
Quienes no se dan por vencidos, van creando gradualmente los hábitos y el temple que les permitirá obtener el éxito cuando éste, al fin, se materialice.
El triunfo no es más que un proceso que lleva tiempo y dedicación. Un proceso que exige aprender nuevos hábitos y nos obliga a descartar otros. Un proceso que exige cambios, acción y formidables dotes de paciencia.
Perdemos la fe cuando los resultados no se dan en el plazo que esperábamos, abandonamos nuestros sueños, nos generamos patologías como la ansiedad y el estrés, pero… ¿para qué?

Os voy a contar una historia:
Sucede algo muy curioso con el bambú que lo transforma en no apto para impacientes: siembras la semilla, la abonas y te ocupas de regarla constantemente. Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, hasta tal punto que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles.
Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de solo seis semanas la planta de bambú crece ¡más de 30 metros!
¿Acaso creéis que tardó solo seis semanas en crecer? No. Lo cierto es que se tomó siete años y seis semanas para desarrollarse.
Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener al cabo de siete años y convertirse en la planta con el crecimiento más rápido que existe en todo el reino vegetal. Entonces se hace tan poderoso que aunque lo cortes varias veces seguirá creciendo hasta los 30 metros en un solo  mes. Sus siete años de preparar sus raíces le dan la fuerza para ello. Su vida está en su raíz y aunque cortes el tallo, este seguirá creciendo.
Su sabiduría al prepararse apropiadamente le predestina para el éxito. 


Y a nosotros nos ocurre lo mismo.
En esos momentos de bajón que todos tenemos, debemos recordar el ciclo de maduración del bambú y aceptar que, mientras no bajemos los brazos ni abandonemos por no ver el resultado que esperamos, está sucediendo algo dentro nuestro: estamos creciendo,  madurando.
Si creemos en lo que hacemos y nos armamos de paciencia para sortear los obstáculos que se nos presentan en el camino, si no perdemos de vista nuestras metas y luchamos contra el cansancio o el desánimo, sentiremos una incomparable satisfacción cuando tengamos ante nosotros el fruto de nuestro esfuerzo.
Tiempo… como nos cuestan las esperas, qué poco ejercitamos la paciencia en este agitado mundo en que vivimos. Por eso, os propongo aprender del bambú y tratar de recuperar la perseverancia, la espera, la aceptación.
Si no consigues lo que anhelas, no desesperes… quizá solo estés echando raíces…



domingo, 31 de octubre de 2010

empatía. fábula de la ratonera

Volviendo a nuestra serie de bonitos palabros, esta vez le toca turno a "empatía".
Según el DRAE, la empatía es la identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro.
Yendo un poquito más allá (o más acá, según se mire) podríamos decir que la empatía es una habilidad emocional que describe la capacidad de una persona para ponerse en el lugar de otro y compartir sus sentimientos, pero sin perder de vista la propia identidad.
Gracias a ella sentimos cuáles son los sentimientos del otro, su intensidad y las cosas que los originan.
No hay que confundir la empatía con la simpatía, proceso que nos permite sentir los sentimientos del los demás, los entendamos o no.
En realidad, he recordado este bonito palabro cuando he recibido del amigo Enreiki un powerpoint contando la fábula de la ratonera, que os transcribo a continuación para ilustrar su significado:
Un ratón, mirando por el agujero de una pared, vio a un granjero y a su esposa abriendo un paquete.
Sintió emoción pensando qué sería lo que contenía ¿qué tipo de comida podía haber allí?
Cuando lo abrieron, quedó aterrorizado cuando descubrió que era… ¡una ratonera!
Entonces fue corriendo al patio de la granja para advertir a todos: “hay una ratonera en la casa, hay una ratonera en la casa…”!!!
La gallina, que estaba cacareando y escarbando , levantó la cabeza y dijo: “Discúlpeme señor ratón. Yo entiendo que es un gran problema para usted, pero a mi ni me perjudica en nada ni me incomoda”.
El ratón fue hasta donde estaba el cordero y le dijo “¡hay una ratonera en la casa!”
El cordero, que tenía buen corazón, le contestó: “Discúlpeme, señor ratón, pero yo no puedo hacer nada, solo pedir por usted. Vaya tranquilo, que estará presente en mis oraciones”.
El ratón se dirigió entonces a la vaca, y la vaca le dijo: “¿Pero acaso yo estoy en peligro? Yo creo que no. Es más, estoy segura de que no”.
Entonces el ratón volvió a la casa preocupado y abatido sabiendo que se tendría que enfrentar solo a la ratonera del granjero.
Por la noche se oyó un gran barullo en la granja. Algo había caído en la ratonera. La mujer del granjero corrió para ver lo que había atrapado y en la oscuridad no vio que había una víbora atrapada por la cola… y la víbora mordió a la mujer. Y la mujer enfermó.
El granjero, preocupado, quiso preparar un buen caldo para su esposa. Agarró su hacha y fue al gallinero para buscar el ingrediente principal: La gallina.
Como la enfermedad de la mujer empeoraba, los amigos y vecinos fueron a visitarla. Y el granjero, para poder ofrecerles algo de comer, mató el cordero.
Pero la mujer no mejoró y acabó muriendo y el granjero entonces vendió la vaca al matadero para poder cubrir los gastos del funeral…
Así que… (moraleja): la próxima vez que escuches que alguien tiene un problema y creas que como no es tuyo no le debes prestar atención… piénsalo dos veces.

sábado, 29 de mayo de 2010

bonhomía

Esta semana tenía pensado colgar una receta que preparé el otro día para cenar, pero cuando después de comer he echado un ojo a la prensa del fin de semana, he encontrado un bonito palabro que hacía mucho tiempo que no había oído y entonces he decidido hablar (o escribir) sobre él y dejar la receta para otro día.
El bonito palabro en cuestión es “bonhomía” y su significado, más que bonito, es hermoso.
Bonhomía es un término que procede del francés bonhomie y que según el DRAE significa: Afabilidad, sencillez, bondad y honradez en el carácter y en el comportamiento.
En los tiempos que corren, cada vez es más raro que una persona sea reconocida por los demás como alguien con esas características de “buen hombre” o “buena persona” (utilizando las palabras hombre y persona como genéricos, no como masculino o femenino) e intentar ser nosotros mismos un paradigma de bonhomía no deja de ser un reto asaz complicado.
Y en gran parte es complicado por las apreciaciones de su propia definición: “…en el carácter y en el comportamiento” lo que convierte las características de la bonhomía en todo un estilo de vida.
Lo que no deja de ser curioso es, precisamente, que nos resulte tan complicado ponerlo en práctica porque seguramente más de uno podríamos decir aquello de que “eso es lo que me enseñaron en casa y en la escuela cuando era pequeño”.
Por eso, qué bonito sería que intentáramos rescatar al niño que fuimos y que aprendió a ser “buena gente” y volver a ser no buenos a secas, ni ingenuos, sino personas plenas de bondad en el corazón y sencillez en las maneras.
A lo mejor no es tan difícil. La base ya la tenemos ¿la buscamos y la sacamos a relucir?


domingo, 16 de mayo de 2010

congruencia

Congruencia es un bonito palabro que viene del latín (congruentia) y que según el DRAE, en su primera acepción, significa conveniencia, coherencia, reacción lógica.
Conozco pocos conceptos tan difíciles de llevar a cabo en la vida cotidiana, sobre todo en lo relativo a las relaciones personales y a la educación. Es difícil predicar con el ejemplo y mantener la coherencia para responder ante el mismo hecho sin dejarnos influir por nuestro estado de ánimo o por influencias externas.
A lo mejor esto es así porque la congruencia va muy de la mano con la honestidad, ya que una persona congruente sería aquella que vive según sus valores.
Somos congruentes cuando nos sentimos bien con nosotros mismos, pero tenemos que darnos cuenta y cuando no estamos en equilibrio, detenernos y analizar nuestra situación. Después, ponernos en acción e intentar ser congruentes con nuestros principios, nuestros pensamientos y nuestras acciones.
Cuando contradecimos lo que pensamos y lo que hacemos, tenemos muchos boletos para sentirnos frustrados ya que la congruencia no tiene que ser una actitud hacia fuera, de cara a la galería, sino más bien un compromiso con uno mismo y no se trata de intentar ser congruente de vez en cuando sino intentar convertirla en un estilo de vida.
El antónimo de congruencia es incongruencia.
Las personas incongruentes son las que hacen cosas “que no cuadran” con lo que predican. Piensan, por ejemplo, que la salud es lo más importante que tienen pero fuman como cosacos, no hacen ejercicio y descuidan su alimentación (¿qué pensarían de mi mis pacientes si vienen a que les ayude a perder peso y yo pesara 120 kilos?). O dicen que les deben la vida a sus padres pero los desatienden por completo.
Hasta para ser padres (o madres, no se nos enfade alguien) hay que ser congruente, sobre todo en la etapa en que queremos enseñar buenos modales, valores, buen comportamiento y otras muchas cosas. No podemos pensar por una parte que lo importante en la educación de los hijos no son solo las buenas palabras sino el ejemplo que les podemos dar y luego, por otra, discutir airadamente entre los padres y con los hijos. Un hijo siempre va a agradecer a sus padres la congruencia. De esta manera no los confundiremos y se acostumbrarán a llevar una vida congruente con naturalidad.
Hagámonos el favor de cambiar e intentemos, aunque sea difícil, combinar nuestro pensamiento con nuestro actuar y demostrémoslo en cada paso, cada palabra y cada acto ante los demás y ante nosotros mismos. Así comenzaremos a andar el camino que nos llevará a conseguir lo que queramos.

domingo, 18 de abril de 2010

procrastinar

He aquí otro bonito palabro de mi nueva colección: Procrastinar.
Según el diccionario de la Real Academia, es una palabra que procede del término del latín procrastinare y que significa: diferir, aplazar.
Algunos sinónimos son: posponer, retrasar, postergar, dilatar y demorar. Y es antónimo de adelantar o preceder.
Hablando de procrastinar, tengo que reconocer un par de cosillas:
La “prime” es que al buscar su definición en el DRAE, me acabo de dar cuenta que decía mal la palabra, ya que yo creía que era procastinar y me estaba comiendo la r de la sílaba cras (en mi descargo diré que la había visto escrita de esa manera).
La “segun” es que por tendencia natural soy un procrastinador nato y que me cuesta mucho vencer esa tendencia y aunque intento ir reduciendo sus efectos, sigo tropezando en la misma piedra más a menudo de lo que quisiera (a lo mejor es porque siendo estudiante, mi amigo Sus me regaló un poster de Snoopy con la frase “he decidido ser más sensato desde mañana” y me dijo que tenía que leerla todos los días).
Al procrastinar cargamos el día siguiente de tarea extra (siempre y cuando no volvamos a procrastinar, claro) y además autogeneramos dosis extras de ansiedad y estrés por el malestar psicológico que nos crea esa lucha interna entre los argumentos a favor y en contra de dejar las cosas para más adelante.
El problema suele ser que cuando empezamos a procrastinar nos solemos encontrar demorando una y otra vez esa tarea que nos habíamos propuesto llevar a cabo hace… semanas!!!
En el acervo (bonito palabro también) encontramos un refrán que dice: “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”.
Y hay que dejar muy claro que procrastinar no es retrasar una tarea porque ha surgido algo más importante y por tanto su nivel de prioridad ha cambiado.
Muy al contrario, el objeto de la procrastinación suelen ser aquellas tareas que si nos ponemos a ellas, las podemos terminar en un tiempo más o menos breve y aquellas que aunque hay que hacerlas, no nos apetece hacerlas ni hartitos de vino.
Para estas tareas siempre vamos a encontrar excusas del tipo “ahora no me apetece”, “ahora no estoy mentalizado”, “exige demasiado trabajo para lo que es”, “ahora no es el mejor momento”, “siempre hay otra cosa más atractiva o más fácil que hacer” o como dice el humorista José Mota en su programa de televisión “esto lo voy a hacer fijo, pero hoy no… MAÑANA”.
Pero afortunadamente el cerebro humano es más maleable de lo que nos creemos y aunque nos cueste trabajo, con un poco de buena voluntad y propósito de la enmienda, podemos ir cambiando poco a poco nuestros malos hábitos por otros un poco mejores y en el caso de la procrastinación, también.
Busquemos el lado positivo de las cosas. Cualquier tarea, por mala que sea, puede tener un lado positivo, constructivo o didáctico (siempre se puede aprender algo). Utiliza esa parte positiva para ponerte en marcha.
No huyas. En muchas ocasiones la procrastinación viene del miedo ya que nos enfrentamos a una tarea que hay que hacer pero que lleva consigo una situación tensa o que nos genera temor… y ansiedad. Aunque nos cueste, solo por lo tranquilos que nos vamos a quedar por quitárnosla de encima, ya merece la pena no postergarla.
Sé solidario. Piensa que en ocasiones, el dejar algo para más tarde influye directamente en la vida o en el trabajo de otras personas. Si es así, utiliza este argumento para no retrasar la tarea y que los demás no echen pestes de ti.
No te autoengañes. Aunque no lo pone en el diccionario, en muchas ocasiones procrastinar es sinónimo de autoengaño, aunque solo sea por los argumentos que utilizamos mentalmente para dejar las cosas para mañana.
Hazlo ahora. No hay otro momento.
Y valora lo que ganarás cuando lo termines, aunque solo sea quitártelo de en medio o comprobar que esa tarea no es más fuerte que tú.

sábado, 20 de marzo de 2010

resiliencia (y coaching)

Aquí os presento otro de los “bonitos palabros” de mi colección: Resiliencia.
Es una palabra que deriva del latín, del término resilio, que significa volver atrás, resaltar, rebotar.
En el campo de la física alude a la capacidad de los materiales de volver a su forma original después de haber sido forzados a cambiar o deformarse. En el de la psicología, el concepto de resiliencia (o afrontamiento), señala la capacidad para enfrentar situaciones críticas, sobreponerse y salir airoso y fortalecido, en vez de frustrado o debilitado.
Por tanto, resiliencia es la capacidad para resistir y no venirse abajo, para salir de los baches airosamente, incluso con más bríos.
Todos disponemos de una potente (y a veces insospechada) capacidad de superación de las adversidades y depende de cada uno descubrirla, adquirirla y usarla en los malos momentos ya que más que lo que nos sucede (y no podemos evitar todas las situaciones adversas), lo importante es como nos tomamos lo que nos sucede (actitud, amigos, actitud).
Y nunca es tarde para cambiar las propias actitudes, entrenándose en técnicas de modificación del pensamiento, recuperando la capacidad de reflexionar sobre uno mismo, aprendiendo a interpretar los acontecimientos de otra manera, aprendiendo a ser positivos y asertivos… es decir, que la resiliencia, igual que la personalidad, se puede educar y es posible cambiar actitudes en uno mismo (y también en los demás, si no ¿qué hacemos cuando educamos a nuestros hijos?).
Quizás, el mayor obstáculo al que nos enfrentamos cuando buscamos esa mejora es la convicción de que no podemos cambiar, amparándonos en afirmaciones como “yo soy así”, “cada uno es como es”, “a mis años ya no puedo cambiar”… pero esto es un gran error puesto que (en mayor o menor medida) uno puede cambiar (independientemente de la edad) si de verdad se lo propone.
Y al hilo de lo que os estoy contando, podemos hablar también del coaching, una disciplina que procede de los Estados Unidos y que es un proceso de aprendizaje dinámico e interactivo en el cual un entrenador (coach) ayuda a una persona (coachee) para obtener lo mejor de sí mismo utilizando sus propios recursos y habilidades de la forma más eficaz. Su objetivo es que podamos profundizar en nuestro propio conocimiento y progresemos de forma rápida y eficaz para alcanzar la autonomía en la resolución de problemas (tanto los importantes como los cotidianos) aumentando nuestro rendimiento y mejorando nuestra calidad de vida.
Existen procesos de coaching personal, empresarial, deportivo, para el éxito, ontológico, ejecutivo, transformacional… y tanto es así que muchas veces tengo la sensación de que lo que hago en la consulta, más allá de educación en la alimentación, es un verdadero proceso de coaching con mis pacientes.

domingo, 7 de marzo de 2010

ataraxia

No sé qué pasa últimamente, si es la luna llena que ha habido en el cielo estos días de atrás, la crisis y su pastelera madre o la variación del eje de la Tierra que dicen los científicos que ha sucedido tras los últimos grandes terremotos, pero el caso es que no sé si es real o percibido, me da la sensación de que la gente que veo a mi alrededor está un tanto crispada (probablemente ellos puedan decir lo mismo de mi. Quien esté libre de culpa, que tire la primera piedra).
Esta situación me viene de perlas para hablaros de otro “bonito palabro” de mi colección que ya apuntaba en la entrada pasada cuando contaba mis vicisitudes en la estación de Delicias (encima cachondeo con el nombrecito) de Zaragoza a causa de la ciclogénesis explosiva.
Este “bonito palabro” es ataraxia.
Ataraxia es sinónimo de imperturbabilidad, sosiego, paz interior y tranquilidad espiritual.
En el Diccionario de la Real Academia Española, podemos encontrar las siguientes definiciones:
Imperturbabilidad: cualidad de imperturbable.
Imperturbable: que no se perturba
Perturbar: Inmutar, trastornar el orden y concierto, o la quietud y el sosiego de algo o de alguien.
Turbar: interrumpir, violenta o molestamente, la quietud.
Pues bien, para los estoicos, epicúreos y escépticos, Ataraxia es una disposición de ánimo gracias a la cual alcanzamos el equilibrio emocional (la felicidad) mediante la disminución de la intensidad de nuestras pasiones y deseos y la fortaleza del alma frente a la adversidad.
Pero no deja de ser curioso que en diferentes culturas y religiones se hable de este concepto de imperturbabilidad.
Santa Teresa de Jesús nos legó un poema precioso que comienza diciendo “Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa, Dios no se muda, la paciencia todo lo alcanza…”
Hay un libro que recoge enseñanzas del Islam (escrito por Aaidh Ibn Abdullah al-Qarni) que precisamente se titula “Nada te turbe”.
Y he encontrado unas citas de un texto metafísico hinduista del siglo II a.C. (Bhagavad Gita) que dicen: “Quien no se turba en medio de las tristezas, quien en medio del placer no siente deseo, quien ha abandonado todo impulso, temor o cólera, éste tiene entendimiento estable”. “Quien no se inmuta por nada, aunque le acaezca un mal o un bien, quien ni odia ni se entristece, éste está sólidamente en posesión de la sabiduría”.
Sin tener nada que ver con toda esta gente, mi amigo Angel lo resume diciendo “Me estoy volviendo cada vez más simple. Cada vez pienso menos”.
Y yo mismo, siguiendo el ejemplo de estos grandes pensadores (incluido mi amigo) y haciendo caso a lo que me pide el cuerpo (escuchando mi voz interior, dirían algunos) he decidido intentar convertirme (usando los dos “palabros” explicados hasta ahora) en el paradigma de la ataraxia ¿qué os parece?

domingo, 21 de febrero de 2010

paradigma

Tengo en mente ir escribiendo cosillas en el blog sobre lo que yo llamo "bonitos palabros".
Y el primer "bonito palabro" de la serie es "paradigma".
Hace tiempo recibí un power point con el título “como nace un paradigma”. Lo tenía guardado para comentarlo un día de estos, pero como esta semana lo he vuelto a recibir (me lo envió mi amigo y compañero Javier) he decidido compartirlo hoy con vosotros.
Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, paradigma significa ejemplo o ejemplar. Así que podemos decir que un paradigma es un modelo o patrón en cualquier disciplina científica. En el campo de la psicología, el término paradigma se refiere a las acepciones de ideas, pensamientos o creencias (generalmente incorporadas durante nuestra primera etapa de vida) que se aceptan como verdaderas o falsas sin someterlas a prueba de un nuevo análisis.
El texto que recibí contaba más o menos la siguiente historia:
Un grupo de científicos colocó cinco monos en una jaula. En el centro de la jaula colocaron una escalera y sobre ella un montón de plátanos.
Cuando un mono subía por la escalera para coger los plátanos, los científicos lanzaban un chorro de agua fría sobre los que quedaban en el suelo.
Después de recibir unos cuantos chorros de agua fría, cuando un mono iba a subir por la escalera, los otros le golpeaban para que no lo hiciera.
Pasado algún tiempo, ningún mono subía por la escalera a pesar de la tentación de los plátanos.
Entonces los científicos sustituyeron a uno de los monos por otro que lo primero que hizo fue subir por la escalera a por los plátanos, siendo automáticamente bajado por los otros con una tremenda paliza.
Después de unas cuantas palizas, el nuevo mono del grupo ya no subió más por la escalera aunque no entendía muy bien el por qué de los golpes.
Un segundo mono fue sustituido y ocurrió lo mismo. El primer sustituto participó con entusiasmo de la paliza al novato. Un tercer mono fue cambiado y se repitió el hecho: el grupo lo volvió a golpear cuando quería trepar a por los plátanos. El cuarto y finalmente el quinto de los monos del inicio del experimento fueron sustituidos.
Los científicos quedaron entonces con un grupo de cinco monos que aunque nunca habían recibido un baño de agua fría, continuaban golpeando a aquel que intentara llegar a los plátanos.
Si fuera posible preguntar a alguno de ellos por qué le pegaban al que intentaba subir por la escalera, con mucha seguridad la respuesta sería: “no sé, aquí las cosas siempre se han hecho así”.
Y aquí viene la pregunta: ¿por qué hacemos las cosas siempre de la misma manera si tal vez las podemos hacer de otra? ¿por qué nos dejamos llevar por la inercia y no nos planteamos cambiar nuestra forma de actuar?
Dicen que fue Einstein quien dijo eso de “si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”.
Y también a Einstein se le atribuye la frase “Solamente hay dos cosas infinitas en el mundo: el universo y la estupidez humana”.
Y digo yo: ¿por qué no nos proponemos crear nuevos paradigmas?