martes, 24 de agosto de 2010

receta 27: COCOCHAS DE BACALAO EN TINTA

Sí, ya sé que últimamente os tengo un tanto abandonados, pero entre las vacaciones, los virus y los líos personales, me ha resultado un tanto complicado asomarme por el blog.
Para compensaros, os voy a dejar una recetita de esas que tanto os gustan por lo fáciles, ligeras y molonas (aunque no sé si probáis a cocinar alguna, porque no he visto ningún comentario alabándolas o criticándolas).
Bueno, pues esta vez os presento una mezcla poco habitual, pero por eso no menos sorprendente.

COCOCHAS DE BACALAO EN TINTA

En una cazuela antiadherente calentamos un poquito de aceite de oliva del bueno y añadimos cebolla picadita y un par de dientes de ajo pelados y enteros y freímos hasta que la cebolla esté transparente. Añadimos un par de cucharadas de tomate frito, un chorretón de vino blanco y la tinta de calamar (una o dos bolsitas diluidas en medio vasito de agua caliente) y dejamos cocinar durante 6-8 minutos.
Por último, añadimos las cocochas (frescas o previamente desaladas y bien secas) a la cazuela y seguimos cocinando a fuego medio durante otros 5 ó 6 minutos meneando la cazuela de vez en cuando para que suelten mejor la gelatina.
Se pueden servir tal cual o acompañadas de un cazito de arroz blanco.

También se puede preparar este plato con cocochas de merluza. Son más finas pero tienen menos sabor.

Atreveos a probarla y buen provecho.



jueves, 5 de agosto de 2010

me engordan los nervios

Cuantas veces habremos oído frases parecidas a “es que a mí, lo que me engordan son los nervios”.

Y sin embargo, no deja de ser curioso que también oigamos con frecuencia decir a otras personas: “lo que pasa es que a mí me adelgazan los nervios”.

Entonces ¿en qué quedamos? ¿los nervios engordan o adelgazan? O, lo que es lo mismo ¿estar nerviosos nos hace engordar o, por el contrario, favorece que adelgacemos?
En realidad, podríamos decir que estar nervioso no provoca, por sí solo, ni una cosa ni la otra.
Lo que ocurre es que hay ciertas personas que cuando se encuentran nerviosas matan su ansiedad comiendo y lo que les engorda no es lo nerviosas que están, sino lo que comen cuando están nerviosas y muchas veces lo hacen de manera automática, sin ser conscientes de ello.
De manera contraria, hay otras personas que cuando están nerviosas, sienten un “nudo en el estómago” que de una manera u otra les impide probar bocado y es por eso que estas personas adelgazan, no porque estén nerviosas sino porque cuando están nerviosas comen menos. Y precisamente por comer menos adelgazan.
En resumidas cuentas, al final adelgazamos o no dependiendo de la cantidad de calorías que entran en nuestro cuerpo y no del estado de ansiedad o nervios que sintamos en ese momento, si bien no deja de ser cierto que el estado anímico en que nos encontremos puede influir, y mucho, en la ingesta de alimentos que realicemos. Además, cuando matamos los nervios comiendo, solemos recurrir al picoteo indiscriminado que suele ser, en la mayoría de las ocasiones, rico en calorías.
Según esto, podríamos decir que la tan oída expresión “me engordan los nervios”, no deja de ser una verdad a medias. Todo depende de cómo lo miremos y cuánto queramos autoengañarnos.



lunes, 12 de julio de 2010

holismo (¡¡¡somos campeones del mundo!!!!)

Ayer la Selección Española de Fútbol hizo historia al proclamarse Campeona del Mundo tras ganar a Holanda en un partido trabajado hasta el último suspiro.
Y ver a este EQUIPO conquistar este hito me viene al pelo para compartir otro bonito palabro del que tenía ganas de comentar algo desde hace algún tiempo. Y ese bonito palabro no es otro que holismo.
Según el DRAE, holismo es la doctrina que propugna la concepción de cada realidad como un todo distinto de la suma de las partes que lo componen.
La Wikipedia dice que holismo es la idea de que todas las propiedades de un sistema dado (biológico, social, económico...) no pueden ser explicados por las partes que lo componen por sí solas.
Como adjetivo, holística significa una concepción basada en la integración total frente a un concepto o situación.
Aristóteles lo resumió diciendo que el todo es más que la suma de sus partes.
Y el triunfo de la Selección no se entendería fuera de este concepto holístico de equipo, en el que cada una de sus partes (jugadores) es de una madre distinta, de un lugar distinto, con unas características físicas o técnicas distintas, pero que no tendría ningún sentido si intentaran jugar por separado, ya que para destacar (y triunfar) una pieza del engranaje necesita de la otra para convertir a un puñado de excelentes futbolistas en un equipo grandioso.
Si salimos del fútbol y de la euforia del momento, el concepto de holismo se puede extrapolar a muchas otras cosas.
Ya sabéis que soy médico y como tal me da mucha rabia que en Medicina se está perdiendo la visión holística del ser humano (que a la postre es el paciente, claro) ya que aunque la especialización y en muchos casos la superespecialización (por ejemplo, un traumatólogo especializado en cirugía de la mano) son positivas y necesarias para el avance de la técnica, acaban descomponiendo a una persona en cada una de sus partes sin tener en cuenta el resto.
Desde aquí reivindico, con el espíritu más positivo posible, el holismo en las sociedades, en los equipos, en las familias, en las profesiones (sobre todo en Medicina) y como no, en las personas.



domingo, 27 de junio de 2010

el hijo del dietistaaaa

Hoy no escribo.
Os dejo la grabación (la buena) de la canción que mi hijo me ha dedicado. La tenía escrita hace tiempo pero ha estado esperando a terminar (y aprobar) la selectividad para grabarla en condiciones. Y yo esperaba que la tuviera grabada para colgarla en el blog.
Aunque algunos ya la habéis escuchado, estad atentos a la letra (imagino que más de uno de mis pacientes se sentirá más identificado con el hijo que con el padre ¡qué le vamos a hacer!) y entenderéis lo que significa tener al enemigo en casa… Menos mal que al final lo intenta arreglar.
En fin, que esta semana y en clave de humor, os presento a Pato.
Ha nacido una estrella (y no es pasión de padre, jejeje)

domingo, 20 de junio de 2010

receta 26: BORRAJA CON ALMEJAS

La borraja es una verdura que es muy apreciada en La Rioja y Navarra.
Es un tanto incómoda de limpiar pero afortunadamente la tenemos en el mercado ya limpia, cocida al natural y embotada en frascos de cristal, lo que facilita poderla incorporar a nuestros menús. Ade más tiene muy poquitas calorías, lo que la hace idónea para dietas de adelgazamiento.
La forma más habitual de cocinarla es cocida con patata y zanahoria y luego rehogarla con un poco de aceite de oliva o apañarla con aceite crudo.
Aquí os dejo una forma distinta, sorprendente y deliciosa de preparar esta verdura:
BORRAJA CON ALMEJAS
Abrimos un bote de borraja, lo escurrimos y “le damos un agua” debajo del grifo para quitar el exceso de sal de la conserva (yo lo que hago es escurrir el bote, llenarlo otra vez de agua y volverlo a escurrir y repetir la operación 2 ó 3 veces. Luego, cuando la cocino, miro a ver si hay que ajustar de sal por si me he pasado lavándola).
En una sartén con un poquito de aceite pochamos un trozo de cebolla y un diente de ajo picaditos. Añadimos media cucharadita de pimentón y un chorro de vino blanco y cuando comience a hervir, las almejas (cuarto y mitad, más o menos) y esperamos a que se abran.
Entonces incorporamos la borraja escurrida, salteamos uno o dos minutos y salpimentamos si nos apetece.
Y ¡hala! ¡a comer!
Que aproveche

sábado, 12 de junio de 2010

hay quien come lo que quiere...

Hay algunas personas que protestan porque, según ellas, hay quien come lo que quiere y no engorda.
Cierto es que hay por ahí alguna “rara avis” que realmente come mucho y sin embargo se mantiene delgado. Estas son personas que tienen un metabolismo basal muy alto y que consumen mucha energía de una manera o de otra. Otras veces lo que ocurre es que hacen un gran consumo de calorías de una sola sentada y el resto del día lo pasan casi sin comer y la siguiente anécdota expresa muy bien lo que sucede en muchas ocasiones.
Una tarde de verano, al salir de la consulta, fui a buscar a mi hijo a la piscina, a donde había ido con su abuela. Allí se juntaba todas las tardes un corrillo de mujeres que habían hecho amistad. Cuando llegué, como no es extraño que ocurra, salió la conversación de las dietas y el control de peso. Recuerdo que había dos mujeres jóvenes, de aproximadamente la misma edad, y ambas profesoras del mismo colegio. Una de ellas estaba delgada y la otra más bien rellenita. Esta segunda se quejaba de que siempre tenía que tener mucho cuidado con lo que comía porque tenía una gran tendencia a coger peso. Sin embargo, la más delgada decía que afortunadamente ella no tenía ese problema, pues comía lo que le apetecía y no engordaba. Al cabo de un rato, se pusieron a merendar y les hice notar una curiosidad: La que siempre andaba cuidándose, sacó de la bolsa un bocadillo (pequeño, eso sí, pero bocadillo al fin y al cabo) mientras que la que comía lo que le apetecía, sacó una manzana (grande, pero manzana).
Seguramente si a la que comió el bocadillo le hubieran mandado comerse una manzana, le estarían haciendo una faena, mientras que la otra disfrutaría comiéndola.
Por eso, una de las cosas importantes que nos tenemos que plantear al hacer una dieta de adelgazamiento es que en lugar de penar por lo que nos gusta y no podemos (o mejor, no debemos) comer, hemos de disfrutar todo lo que podamos de los alimentos que nos gustan y sí podemos comer. Y, si nos damos cuenta, volvemos a comprobar que el hacer bien un tratamiento de adelgazamiento es más una cuestión de actitud que de fuerza de voluntad. Y nosotros podemos elegir y poner en práctica una actitud positiva o de rechazo. Cuesta lo mismo y es mucho más provechoso y agradable la primera.

sábado, 5 de junio de 2010

receta 25: AJOS TIERNOS CON BERBERECHOS

Bueno, como lo prometido es deuda, aquí os dejo la receta que tenía intención de subir la semana pasada y que pospuse para hablar de la bonhomía.
AJOS TIERNOS CON BERBERECHOS
En una sartén con un poquito de aceite, echamos un trozo de puerro en rodajas finas y un trozo de cebolleta picadita. Rehogamos un poco y añadimos un buen manojo de ajetes cortados en rodajitas. Salpimentamos y dejamos que se vayan haciendo. Cuando están bien pochaditos, añadimos los berberechos de una lata bien escurridos y acabamos de rehogar todo junto.
Si queréis, podéis añadir parte del agua de los berberechos cuando se están haciendo los ajetes para potenciar el sabor “a mar” y luego ajustar de sal. También podéis prescindir del puerro y de la cebolla y hacer el plato todavía más sencillo y no por eso peor. Ya sabéis, cuestión de gustos y de imaginación.
Un plato rico y sorprendente, tanto si lo comemos tal cual como si le cascamos un huevo y hacemos un revuelto.
Probadlo y me contáis.

sábado, 29 de mayo de 2010

bonhomía

Esta semana tenía pensado colgar una receta que preparé el otro día para cenar, pero cuando después de comer he echado un ojo a la prensa del fin de semana, he encontrado un bonito palabro que hacía mucho tiempo que no había oído y entonces he decidido hablar (o escribir) sobre él y dejar la receta para otro día.
El bonito palabro en cuestión es “bonhomía” y su significado, más que bonito, es hermoso.
Bonhomía es un término que procede del francés bonhomie y que según el DRAE significa: Afabilidad, sencillez, bondad y honradez en el carácter y en el comportamiento.
En los tiempos que corren, cada vez es más raro que una persona sea reconocida por los demás como alguien con esas características de “buen hombre” o “buena persona” (utilizando las palabras hombre y persona como genéricos, no como masculino o femenino) e intentar ser nosotros mismos un paradigma de bonhomía no deja de ser un reto asaz complicado.
Y en gran parte es complicado por las apreciaciones de su propia definición: “…en el carácter y en el comportamiento” lo que convierte las características de la bonhomía en todo un estilo de vida.
Lo que no deja de ser curioso es, precisamente, que nos resulte tan complicado ponerlo en práctica porque seguramente más de uno podríamos decir aquello de que “eso es lo que me enseñaron en casa y en la escuela cuando era pequeño”.
Por eso, qué bonito sería que intentáramos rescatar al niño que fuimos y que aprendió a ser “buena gente” y volver a ser no buenos a secas, ni ingenuos, sino personas plenas de bondad en el corazón y sencillez en las maneras.
A lo mejor no es tan difícil. La base ya la tenemos ¿la buscamos y la sacamos a relucir?


domingo, 23 de mayo de 2010

me salió rana

En cierta ocasión asistí a una conferencia en la que la ponente contó la historia de “la rana hervida”.
Dicen que si echamos una rana a un recipiente con agua muy caliente, ésta hará lo posible por salir de él y saltará hasta conseguirlo porque se siente amenazada. En cambio, si introducimos la misma rana en un recipiente con agua a temperatura ambiente, la rana se quedará nadando tranquilamente en él o descansando en el fondo. Si entonces vamos calentando el agua muy despacito, la rana se irá adaptando poco a poco a la temperatura y no hará ningún intento por salir hasta morir literalmente hervida.
Esta parábola es extrapolable al ser humano, ya que las personas podemos llegar a actuar de la misma manera que la rana y no percibimos los pequeños cambios de temperatura que van sucediendo en diferentes ámbitos de nuestra vida (laboral, sentimental…) y acabamos encontrándonos en una zona “cómoda” de la que nos cuesta salir.
Sea cual sea la situación en la que nos encontramos (aunque sea una situación horrible), la conocemos perfectamente y la tenemos controlada (ya se sabe, “más vale malo conocido…”).
Lo que es curioso es que si alguien nos preguntara si esa situación es así desde el primer día, la respuesta más segura sería que no, que se ha ido degradando poco a poco hasta llegar a ser como es y que si hubiera sido así el primer día, probablemente no hubiera habido un segundo (habríamos saltado como la rana de la historia al caer al agua hirviendo)
El simple hecho de pensar en salir de nuestra zona cómoda nos desestabiliza y nos bloquea (incluso podemos tener síntomas físicos como taquicardias, temblores, sequedad de boca…) y nos intentamos autoconvencer de no arriesgarnos al cambio. Inmediatamente después de decidir continuar en nuestra zona cómoda nos tranquilizamos porque no tenemos que hacer nada y porque dentro de ella lo conocemos todo y ahí no tenemos ningún riesgo que correr.
Solemos utilizar argumentos del tipo: si hacemos (o dejamos de hacer) tal cosa, es posible que todo nos vaya mucho peor.
Si, pero ¿y si al salir de nuestra zona cómoda lo que nos podamos encontrar fuera mucho mejor que lo que tenemos ahora? Pues estaríamos dejando escapar cosas positivas…
Evidentemente, nunca sabremos si el cambiar nos deparará mejoras sustanciales o terminará convirtiéndose en un error, pero si nunca lo intentamos, nunca sabremos lo que hay afuera esperándonos.
¿estamos “arranados”? es decir ¿estamos muy cómodos y muy a gusto donde estamos, con lo que tenemos… con nuestros resultados?
Si la respuesta es no ¿estamos dispuestos a salir de nuestra zona de confort?
Si la respuesta es sí, analicemos lo que no nos gusta de nuestra zona cómoda y preguntémonos si lo toleraríamos si fuera un primer día. No sería lógico esperar a que el agua hierva para escapar del recipiente o para morir en él.

domingo, 16 de mayo de 2010

congruencia

Congruencia es un bonito palabro que viene del latín (congruentia) y que según el DRAE, en su primera acepción, significa conveniencia, coherencia, reacción lógica.
Conozco pocos conceptos tan difíciles de llevar a cabo en la vida cotidiana, sobre todo en lo relativo a las relaciones personales y a la educación. Es difícil predicar con el ejemplo y mantener la coherencia para responder ante el mismo hecho sin dejarnos influir por nuestro estado de ánimo o por influencias externas.
A lo mejor esto es así porque la congruencia va muy de la mano con la honestidad, ya que una persona congruente sería aquella que vive según sus valores.
Somos congruentes cuando nos sentimos bien con nosotros mismos, pero tenemos que darnos cuenta y cuando no estamos en equilibrio, detenernos y analizar nuestra situación. Después, ponernos en acción e intentar ser congruentes con nuestros principios, nuestros pensamientos y nuestras acciones.
Cuando contradecimos lo que pensamos y lo que hacemos, tenemos muchos boletos para sentirnos frustrados ya que la congruencia no tiene que ser una actitud hacia fuera, de cara a la galería, sino más bien un compromiso con uno mismo y no se trata de intentar ser congruente de vez en cuando sino intentar convertirla en un estilo de vida.
El antónimo de congruencia es incongruencia.
Las personas incongruentes son las que hacen cosas “que no cuadran” con lo que predican. Piensan, por ejemplo, que la salud es lo más importante que tienen pero fuman como cosacos, no hacen ejercicio y descuidan su alimentación (¿qué pensarían de mi mis pacientes si vienen a que les ayude a perder peso y yo pesara 120 kilos?). O dicen que les deben la vida a sus padres pero los desatienden por completo.
Hasta para ser padres (o madres, no se nos enfade alguien) hay que ser congruente, sobre todo en la etapa en que queremos enseñar buenos modales, valores, buen comportamiento y otras muchas cosas. No podemos pensar por una parte que lo importante en la educación de los hijos no son solo las buenas palabras sino el ejemplo que les podemos dar y luego, por otra, discutir airadamente entre los padres y con los hijos. Un hijo siempre va a agradecer a sus padres la congruencia. De esta manera no los confundiremos y se acostumbrarán a llevar una vida congruente con naturalidad.
Hagámonos el favor de cambiar e intentemos, aunque sea difícil, combinar nuestro pensamiento con nuestro actuar y demostrémoslo en cada paso, cada palabra y cada acto ante los demás y ante nosotros mismos. Así comenzaremos a andar el camino que nos llevará a conseguir lo que queramos.

sábado, 8 de mayo de 2010

no como y engordo

En cierta ocasión, una paciente (muy sobrada de kilos, por cierto), hacía en la consulta la siguiente reflexión: “Mira, Jose Antonio, yo estoy gorda porque como. Y cuando una persona gorda como yo me dice que no come y engorda, le contesto: Vete a Somalia, a Biafra, a Etiopía... Allí, que de verdad no comen, busca. A ver cuantos gordos encuentras”.
Desde entonces, recuerdo la anécdota en multitud de ocasiones, ya que en multitud de ocasiones he oído la frase “no como y engordo”.
Cierto es que comiendo lo mismo unas personas engordan y otras no, o unas engordan más y otras menos, pero igual de cierto es que sin comer no se puede engordar. Esta diferencia depende del gasto energético de cada persona. Hay quien gasta más y quien gasta menos energía para mantener sus funciones corporales habituales, lo mismo que si cogemos dos coches de la misma marca y el mismo modelo, fabricados en la misma cadena de montaje y el mismo día y los ponemos en carretera a la misma velocidad, uno gastará más gasolina, o quemará más aceite, o desgastará más las ruedas que el otro.
Seguro que si vamos cuatro personas a comer a un restaurante, nos pesamos en una bascula de precisión justo antes de comenzar a comer, comemos y bebemos exactamente la misma cantidad y el mismo tipo de comida y bebida (pesado al miligramo) y nos volvemos a pesar en la misma báscula cuando nos levantamos de la mesa, la diferencia de peso respecto al inicial será distinta en cada una de las cuatro personas. Y esto es, como hemos dicho antes, porque el gasto de energía en digerir los alimentos, en la respiración, en los latidos del corazón, etc., es distinto en una persona que en otra.
Conclusión lógica: Si para mantener el peso necesitamos pocas calorías porque nuestro organismo es “ahorrador”, lo que tendremos que hacer es aumentar el gasto energético, es decir, hacer más ejercicio.

sábado, 1 de mayo de 2010

receta 24: POLLO A LA NARANJA

Desde que era niño, el pollo ha sido uno de mis platos favoritos, independientemente de la forma en que estuviera preparado. Si bien es cierto que con los años me he ido "refinando" y ahora elegiría otros platos, también lo es que me sigue gustando mucho.

Aquí os dejo una receta de

POLLO A LA NARANJA

que me dio una paciente en la consulta y que está realmente rica.
Necesitamos un muslo de pollo (con su contramuslo) por persona humana que vaya a comer, naranjas, ajo, cebolla, perejil y tomillo, sal, pimienta y aceite de oliva.
Limpiamos bien el pollo quitándole la piel y los trocitos de grasa “visibles” y lo colocamos en una fuente honda (por cierto, una pregunta tonta. ¿si la piscina es honda el mar es toyota?), lo cubrimos con zumo de naranja y lo dejamos macerar un par de horas (si lo hacemos la víspera, puede estar 10-12 horas macerando en el frigorífico).
Una vez pasado el tiempo de maceración, sacamos el pollo del recipiente, lo salpimentamos y lo doramos en una cazuela con una cucharada de aceite por cabeza.
Cuando el pollo esté doradito, lo sacamos de la cazuela y lo reservamos. Entonces echamos en la cazuela la cebolla troceada, el ajo laminado, perejil picado y una ramita de tomillo y lo sofreimos todo.
Luego añadimos el pollo y el zumo de naranja de la maceración, tapamos la cazuela y dejamos cocer a fuego suave hasta que esté hecho (unos 20-25 minutos).

Si queréis quedar como unos señores (o señoras, según el ministerio de igual-dá) lo podéis servir en una fuente decorada con una naranja en gajos y/o en rodajas.

Esta es una versión apta para dietas de adelgazamiento, pero como siempre os digo, las recetas no tienen que ser "rígidas" y las podemos ir modificando a nuestro gusto (dejamos la piel, quitamos el tomillo, añadimos vino blanco o cointreau, rallamos una peladura de naranja, etc, etc...)

Y a comer (y a chuparse los dedos)

lunes, 26 de abril de 2010

cortito

Como no tengo ni mucho tiempo ni muchas ganas de escribir hoy y aprovechando que este fin de semana he estado en un cursillo/taller (training lo llaman ahora), se me ha ocurrido dejaros una frase que me dijeron hace tiempo y que, aunque es breve, encierra una buena lección:
"Me lo contaron y lo olvidé. Lo vi y lo entendí. Lo hice y lo aprendí"

domingo, 18 de abril de 2010

procrastinar

He aquí otro bonito palabro de mi nueva colección: Procrastinar.
Según el diccionario de la Real Academia, es una palabra que procede del término del latín procrastinare y que significa: diferir, aplazar.
Algunos sinónimos son: posponer, retrasar, postergar, dilatar y demorar. Y es antónimo de adelantar o preceder.
Hablando de procrastinar, tengo que reconocer un par de cosillas:
La “prime” es que al buscar su definición en el DRAE, me acabo de dar cuenta que decía mal la palabra, ya que yo creía que era procastinar y me estaba comiendo la r de la sílaba cras (en mi descargo diré que la había visto escrita de esa manera).
La “segun” es que por tendencia natural soy un procrastinador nato y que me cuesta mucho vencer esa tendencia y aunque intento ir reduciendo sus efectos, sigo tropezando en la misma piedra más a menudo de lo que quisiera (a lo mejor es porque siendo estudiante, mi amigo Sus me regaló un poster de Snoopy con la frase “he decidido ser más sensato desde mañana” y me dijo que tenía que leerla todos los días).
Al procrastinar cargamos el día siguiente de tarea extra (siempre y cuando no volvamos a procrastinar, claro) y además autogeneramos dosis extras de ansiedad y estrés por el malestar psicológico que nos crea esa lucha interna entre los argumentos a favor y en contra de dejar las cosas para más adelante.
El problema suele ser que cuando empezamos a procrastinar nos solemos encontrar demorando una y otra vez esa tarea que nos habíamos propuesto llevar a cabo hace… semanas!!!
En el acervo (bonito palabro también) encontramos un refrán que dice: “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”.
Y hay que dejar muy claro que procrastinar no es retrasar una tarea porque ha surgido algo más importante y por tanto su nivel de prioridad ha cambiado.
Muy al contrario, el objeto de la procrastinación suelen ser aquellas tareas que si nos ponemos a ellas, las podemos terminar en un tiempo más o menos breve y aquellas que aunque hay que hacerlas, no nos apetece hacerlas ni hartitos de vino.
Para estas tareas siempre vamos a encontrar excusas del tipo “ahora no me apetece”, “ahora no estoy mentalizado”, “exige demasiado trabajo para lo que es”, “ahora no es el mejor momento”, “siempre hay otra cosa más atractiva o más fácil que hacer” o como dice el humorista José Mota en su programa de televisión “esto lo voy a hacer fijo, pero hoy no… MAÑANA”.
Pero afortunadamente el cerebro humano es más maleable de lo que nos creemos y aunque nos cueste trabajo, con un poco de buena voluntad y propósito de la enmienda, podemos ir cambiando poco a poco nuestros malos hábitos por otros un poco mejores y en el caso de la procrastinación, también.
Busquemos el lado positivo de las cosas. Cualquier tarea, por mala que sea, puede tener un lado positivo, constructivo o didáctico (siempre se puede aprender algo). Utiliza esa parte positiva para ponerte en marcha.
No huyas. En muchas ocasiones la procrastinación viene del miedo ya que nos enfrentamos a una tarea que hay que hacer pero que lleva consigo una situación tensa o que nos genera temor… y ansiedad. Aunque nos cueste, solo por lo tranquilos que nos vamos a quedar por quitárnosla de encima, ya merece la pena no postergarla.
Sé solidario. Piensa que en ocasiones, el dejar algo para más tarde influye directamente en la vida o en el trabajo de otras personas. Si es así, utiliza este argumento para no retrasar la tarea y que los demás no echen pestes de ti.
No te autoengañes. Aunque no lo pone en el diccionario, en muchas ocasiones procrastinar es sinónimo de autoengaño, aunque solo sea por los argumentos que utilizamos mentalmente para dejar las cosas para mañana.
Hazlo ahora. No hay otro momento.
Y valora lo que ganarás cuando lo termines, aunque solo sea quitártelo de en medio o comprobar que esa tarea no es más fuerte que tú.

sábado, 3 de abril de 2010

un año!!!

¡Cómo pasa el tiempo!
Parece que fue ayer y sin embargo hace exactamente un año que me embarqué en la experiencia de escribir un blog: este blog, que es MI BLOG y que titulé “EN POSITIVO”.
Durante este año, y haciendo balance del mismo, he publicado 74 entradas (75 con la de hoy) divididas en 3 bloques: Capítulos de mi libro “Adelgazar en positivo. Manual de primeros auxilios para dietas de adelgazamiento” (17 entradas), recetas “ligeras” (23) y lo que yo llamo “mis pajas mentales” (38 entradas). Además ha asistido al nacimiento del “CLUB NUTRIESTETICA” como vínculo de contacto con mis pacientes y contactos directos.
El blog ha recibido más de 2750 visitas (con más de 6300 clics) desde 37 países distintos (según clustrmaps) y cuenta con 7 seguidores “oficiales” (aunque me consta que son bastantes más los que lo leen de forma más o menos habitual).
Vuestra participación también ha sido importante, ya que habéis dejado 58 comentarios con los que he cumplido mi palabra de contestar a todos.
El título del blog es “en positivo” y no fue este un título elegido al azar. Intento (a veces lo consigo) ser un tío positivo, pensar en positivo y transmitir ideas y actitudes positivas a la gente de mi entorno, incluidos mis pacientes.
Como decía en la primera entrada, las ideas que aquí podéis encontrar, unas veces en forma de consejos, otras de comentarios, de interrogantes o, por qué no, de dudas, son solo impresiones generales con las que se puede o no estar de acuerdo, pero que, y podéis creerme, están escritas ocn la mejor de las intenciones.
Por supuesto que me cuesta un trabajo mantener vivo el blog, pero este trabajo se ve compensado con creces. Por una parte, me obliga a mantenerme “activo” pensando y buscando de qué escribir y escribiéndolo después y por otra, me aporta una serie de satisfacciones como pueden ser pensar que puedo ayudar a alguien con alguna sugerencia o comentario, mantener una relación, aunque sea virtual, con mis lectores, y ver crecer unos centímetros mi ego cuando alguien me escribe o me cuenta algo halagüeño sobre lo que ha leído.
Por supuesto que os sigo animando a que dejéis vuestros comentarios y críticas. No sabéis cuánto los agradezco. Además, sin ellos, el blog se quedaría cojo.
Así que de momento, con permiso de la autoridad competente y si el tiempo no lo impide… y como decía Felipito Tacatún:
“YO, SIGO…”

lunes, 29 de marzo de 2010

al casi le falta el todo

Recuerdo a una paciente que en el transcurso de una consulta, al preguntarle qué tal había hecho la dieta esa semana me contestó: “Lo he hecho bien, pero me he pasado”.
No penséis que es una frase nueva. La he oído, con o sin variantes, cientos de veces a lo largo de mi vida profesional.
Lo que quería decir esta persona en ese momento es que había comido todo lo que yo le había mandado comer esa semana (de ahí lo de “lo he hecho bien”) pero que además había comido otras cosas que no debía (lo que para ella argumenta el “me he pasado”).
Si lo miramos fría y racionalmente, no nos cuesta mucho darnos cuenta de la gran incongruencia que encierra la frase, puesto que hacerlo bien implica no pasarse y, por consiguiente, el hecho de pasarse elimina la posibilidad de haberlo hecho bien.
Recuerdo que mi abuelo me decía cuando era niño: “
Chiguito, al casi le falta el todo”. Y tenía más razón que un santo. Cuando alguien nos cuenta que “casi” le pilla un coche, es que el coche ni le ha tocado. Y si alguien nos dice que “casi” le toca la lotería, es que no le ha tocado ni un euro. En consecuencia, si alguien nos afirma que “casi” ha hecho la dieta (expresión muy frecuente en la consulta de un dietista), es que no la ha hecho.
Y esto nos demuestra que las formas que tenemos de engañarnos a nosotros mismos cuando nos ponemos a dieta son múltiples .




sábado, 20 de marzo de 2010

resiliencia (y coaching)

Aquí os presento otro de los “bonitos palabros” de mi colección: Resiliencia.
Es una palabra que deriva del latín, del término resilio, que significa volver atrás, resaltar, rebotar.
En el campo de la física alude a la capacidad de los materiales de volver a su forma original después de haber sido forzados a cambiar o deformarse. En el de la psicología, el concepto de resiliencia (o afrontamiento), señala la capacidad para enfrentar situaciones críticas, sobreponerse y salir airoso y fortalecido, en vez de frustrado o debilitado.
Por tanto, resiliencia es la capacidad para resistir y no venirse abajo, para salir de los baches airosamente, incluso con más bríos.
Todos disponemos de una potente (y a veces insospechada) capacidad de superación de las adversidades y depende de cada uno descubrirla, adquirirla y usarla en los malos momentos ya que más que lo que nos sucede (y no podemos evitar todas las situaciones adversas), lo importante es como nos tomamos lo que nos sucede (actitud, amigos, actitud).
Y nunca es tarde para cambiar las propias actitudes, entrenándose en técnicas de modificación del pensamiento, recuperando la capacidad de reflexionar sobre uno mismo, aprendiendo a interpretar los acontecimientos de otra manera, aprendiendo a ser positivos y asertivos… es decir, que la resiliencia, igual que la personalidad, se puede educar y es posible cambiar actitudes en uno mismo (y también en los demás, si no ¿qué hacemos cuando educamos a nuestros hijos?).
Quizás, el mayor obstáculo al que nos enfrentamos cuando buscamos esa mejora es la convicción de que no podemos cambiar, amparándonos en afirmaciones como “yo soy así”, “cada uno es como es”, “a mis años ya no puedo cambiar”… pero esto es un gran error puesto que (en mayor o menor medida) uno puede cambiar (independientemente de la edad) si de verdad se lo propone.
Y al hilo de lo que os estoy contando, podemos hablar también del coaching, una disciplina que procede de los Estados Unidos y que es un proceso de aprendizaje dinámico e interactivo en el cual un entrenador (coach) ayuda a una persona (coachee) para obtener lo mejor de sí mismo utilizando sus propios recursos y habilidades de la forma más eficaz. Su objetivo es que podamos profundizar en nuestro propio conocimiento y progresemos de forma rápida y eficaz para alcanzar la autonomía en la resolución de problemas (tanto los importantes como los cotidianos) aumentando nuestro rendimiento y mejorando nuestra calidad de vida.
Existen procesos de coaching personal, empresarial, deportivo, para el éxito, ontológico, ejecutivo, transformacional… y tanto es así que muchas veces tengo la sensación de que lo que hago en la consulta, más allá de educación en la alimentación, es un verdadero proceso de coaching con mis pacientes.

domingo, 14 de marzo de 2010

receta 23. va de dulce (TARTA DE REQUESÓN)

Hace unos días. el amigo Manu me dijo en la consulta que su mujer le había dicho que por qué no me decía que a ver si ponía en el blog una receta de algún postre que no fuera a base de fruta. Pues bien, he recogido el guante del reto y aquí os paso una receta de repostería que anda entre 80 y 110 calorías por ración (aproximadamente es el valor energético equivalente a un par de yogures desnatados), por lo que se puede incluir sin problemas dentro del contexto de una dieta hipocalórica.
Eso sí, para prepararla hay que remangarse y meterse en harina, ya que aunque es muy sencilla, hay que cocinar un poquito. Vamos a ello:

TARTA DE REQUESÓN

Ingredientes para 6-8 raciones: 2 cucharadas soperas de harina de trigo. 3 cucharaditas de harina de maíz. 100 ml de leche desnatada. 2 huevos. 300 gr de requesón. 1 yogur natural desnatado (125 gr). 80 gr de mermelada baja en calorías del sabor que más os guste. 10 gr de margarina. 1 cucharadita de levadura. Sal. Edulcorante líquido.

En un recipiente se mezclan las 2 cucharadas de harina de trigo con 2 cucharaditas de harina de maíz, la levadura, la leche desnatada, dos cucharaditas de edulcorante y la yema de un huevo mezclándolo todo bien. Se reserva.
Se bate aparte la clara a punto de nieve y se incorpora a la crema que ya habíamos preparado y se echa todo en un molde de repostería.
Se precalienta el horno a 180 grados y luego s mete el molde que debe permanecer allí un cuarto de hora. Se saca y se deja enfriar, pero no se apaga el horno.
En un bol se mezclan el requesón, el yogur, un huevo y 3 cucharaditas de edulcorante. Se remueve bien y se echa por encima de la tarta y se introduce de nuevo en el horno 10 minutos más.
Por otro lado, se mezcla la mermelada con 2 tacitas de agua y una cucharadita rasa de harina de maíz. Se coloca a fuego lento y se lleva a ebullición sin dejar de remover. Se retira y cuando esté templado se vierte por encima de la tarta.
Este plato se sirve frío.
Y a ver quien me dice ahora que no se puede dar uno un capricho de vez en cuando sin dejar de cuidar su alimentación.






domingo, 7 de marzo de 2010

ataraxia

No sé qué pasa últimamente, si es la luna llena que ha habido en el cielo estos días de atrás, la crisis y su pastelera madre o la variación del eje de la Tierra que dicen los científicos que ha sucedido tras los últimos grandes terremotos, pero el caso es que no sé si es real o percibido, me da la sensación de que la gente que veo a mi alrededor está un tanto crispada (probablemente ellos puedan decir lo mismo de mi. Quien esté libre de culpa, que tire la primera piedra).
Esta situación me viene de perlas para hablaros de otro “bonito palabro” de mi colección que ya apuntaba en la entrada pasada cuando contaba mis vicisitudes en la estación de Delicias (encima cachondeo con el nombrecito) de Zaragoza a causa de la ciclogénesis explosiva.
Este “bonito palabro” es ataraxia.
Ataraxia es sinónimo de imperturbabilidad, sosiego, paz interior y tranquilidad espiritual.
En el Diccionario de la Real Academia Española, podemos encontrar las siguientes definiciones:
Imperturbabilidad: cualidad de imperturbable.
Imperturbable: que no se perturba
Perturbar: Inmutar, trastornar el orden y concierto, o la quietud y el sosiego de algo o de alguien.
Turbar: interrumpir, violenta o molestamente, la quietud.
Pues bien, para los estoicos, epicúreos y escépticos, Ataraxia es una disposición de ánimo gracias a la cual alcanzamos el equilibrio emocional (la felicidad) mediante la disminución de la intensidad de nuestras pasiones y deseos y la fortaleza del alma frente a la adversidad.
Pero no deja de ser curioso que en diferentes culturas y religiones se hable de este concepto de imperturbabilidad.
Santa Teresa de Jesús nos legó un poema precioso que comienza diciendo “Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa, Dios no se muda, la paciencia todo lo alcanza…”
Hay un libro que recoge enseñanzas del Islam (escrito por Aaidh Ibn Abdullah al-Qarni) que precisamente se titula “Nada te turbe”.
Y he encontrado unas citas de un texto metafísico hinduista del siglo II a.C. (Bhagavad Gita) que dicen: “Quien no se turba en medio de las tristezas, quien en medio del placer no siente deseo, quien ha abandonado todo impulso, temor o cólera, éste tiene entendimiento estable”. “Quien no se inmuta por nada, aunque le acaezca un mal o un bien, quien ni odia ni se entristece, éste está sólidamente en posesión de la sabiduría”.
Sin tener nada que ver con toda esta gente, mi amigo Angel lo resume diciendo “Me estoy volviendo cada vez más simple. Cada vez pienso menos”.
Y yo mismo, siguiendo el ejemplo de estos grandes pensadores (incluido mi amigo) y haciendo caso a lo que me pide el cuerpo (escuchando mi voz interior, dirían algunos) he decidido intentar convertirme (usando los dos “palabros” explicados hasta ahora) en el paradigma de la ataraxia ¿qué os parece?

domingo, 28 de febrero de 2010

congreso

No sé si sabéis que este fin de semana he estado en el 25 congreso de la Sociedad Española de Medicina Estética en Barcelona, en el que he tenido la oportunidad de ejercer de moderador en varias mesas de debate.
Ha estado bastante interesante. Siempre te enteras de alguna novedad y siempre aprendes alguna cosa que no sabías. Estos congresos sirven también para hacer relaciones con otros colegas y para reafirmarte en tu profesión y darte cuenta de que no haces las cosas mal del todo.

Otra cosa ha sido la vuelta desde Barcelona, pues a causa de esa inclemencia atmosférica que hemos padecido en el norte de España conocida como ciclogénesis explosiva (y luego dicen que hablamos raro los médicos) o “tormenta perfecta” (que decían los medios de comunicación), estuve retenido cinco horas en la estación de Zaragoza sin saber si iba a poder continuar o no el viaje de regreso a casa. Una de esas situaciones que oyes en los noticiarios de vez en cuando y que te parecen que solo pasan en la tele y a los demás, como aquello de que te toque la lotería…
Pues resulta que la lotería no me ha tocado, no, pero lo de que se cierren las vías de ferrocarril y el tráfico por carretera, eso sí que me ha tocado y a padecer la desorganización y la desinformación por parte de los ¿responsables? de turno, también, lo que me hizo (y al resto de los pasajeros del tren en el que viajaba y de otros cuantos más) cargarme de paciencia y aguantar estoicamente hasta que nos dieron una solución, lo que a su vez me hizo recordar el comienzo de un bello poema de Santa Teresa de Jesús: “nada te turbe, nada te espante, todo se pasa, Dios no se muda, la paciencia todo lo alcanza…” y otro bonito palabro sinónimo de imperturbabilidad que comentaré en otra entrada del blog.

Y ya en casa y en clave de humor, os dejo un extracto del debate y turno de preguntas tras una de las ponencias estrella del congreso. Ponencia a cargo del prestigioso Doctor Tilla Deatún, director de la cadena de clínicas Nogordo de Porto Alegre e inventor del mundialmente conocido sistema de nutrición “Seloco Metodo” basado en teorías contrarias a las habituales y que cuenta con millones de seguidores a nivel mundial (eso sí, adelgazar, lo que se dice adelgazar, no adelgaza ni uno ¿por qué será?)

Pregunta: Los ejercicios cardiovasculares prolongan la vida ¿es verdad?
Respuesta: El corazón está hecho para latir una cantidad de veces determinadas. No desperdicie esos latidos en ejercicios. Su periodo de vida se gastará, independientemente de su uso. Acelerar su corazón no va a hacer que usted viva más. Eso es como decir que usted puede prolongar la vida de su coche conduciendo más deprisa. ¿Quiere vivir más? Échese la siesta.
P: ¿Debo dejar de comer carnes rojas y comer más frutas y vegetales?
R: Se necesita entender la logística de la eficiencia en alimentación.¿Qué comen las vacas? Hierba y maíz. ¿Qué es eso? Vegetales. Entonces un filete es el mecanismo más eficaz de colocar vegetales en su sistema. ¿Necesita comer cereales? Pues coma pollo.
P: ¿Debo reducir el consumo de alcohol?
R: De ninguna manera. El vino está hecho de fruta. El brandy es un vino destilado, lo que significa que se elimina el agua de la fruta de modo que usted saque mayor provecho de ella. La cerveza también está hecha de cereales. No limite demasiado su consumo.
P: ¿Cuales son las ventajas de un programa regular de ejercicios?
R: Mi filosofía es: si no tiene dolor, no haga nada. Está usted bien.
P: ¿Los fritos son perjudiciales?
R: Hoy en día la comida se fríe en aceite vegetal. La verdad es que quedan impregnadas de aceite vegetal. ¿Como puede ser que más vegetales añadidos sean perjudiciales para usted?
P: ¿La gimnasia ayuda a reducir la obesidad?
R: Absolutamente no. Ejercitar un músculo lo único que hace es aumentar el tamaño del músculo.
P: ¿El chocolate hace daño?
: Es cacao. Otro vegetal. Es un alimento bueno para ser feliz. La vida no debe ser un viaje para la tumba, con la intención de llegar sano y salvo, con un cuerpo atractivo y bien preservado. Lo mejor es emprender el camino, con una cerveza en la mano y un bocadillo en la otra. El mejor final es haber tenido un cuerpo completamente gastado, totalmente usado, gritando: mereció la pena, qué viaje tan extraordinario...
P: ¿Algún consejo más que nos pueda dar?
R: Si andar mucho fuera saludable, los carteros serían inmortales. Las ballenas se pasan nadando todo el día, solo comen pescado y solo beben agua. Sin embargo están gordas. Las liebres corren, saltan y no paran, pero no pasan de 15 años de vida. La tortugas no corren y no hacen nada, pero viven 450 años.

domingo, 21 de febrero de 2010

paradigma

Tengo en mente ir escribiendo cosillas en el blog sobre lo que yo llamo "bonitos palabros".
Y el primer "bonito palabro" de la serie es "paradigma".
Hace tiempo recibí un power point con el título “como nace un paradigma”. Lo tenía guardado para comentarlo un día de estos, pero como esta semana lo he vuelto a recibir (me lo envió mi amigo y compañero Javier) he decidido compartirlo hoy con vosotros.
Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, paradigma significa ejemplo o ejemplar. Así que podemos decir que un paradigma es un modelo o patrón en cualquier disciplina científica. En el campo de la psicología, el término paradigma se refiere a las acepciones de ideas, pensamientos o creencias (generalmente incorporadas durante nuestra primera etapa de vida) que se aceptan como verdaderas o falsas sin someterlas a prueba de un nuevo análisis.
El texto que recibí contaba más o menos la siguiente historia:
Un grupo de científicos colocó cinco monos en una jaula. En el centro de la jaula colocaron una escalera y sobre ella un montón de plátanos.
Cuando un mono subía por la escalera para coger los plátanos, los científicos lanzaban un chorro de agua fría sobre los que quedaban en el suelo.
Después de recibir unos cuantos chorros de agua fría, cuando un mono iba a subir por la escalera, los otros le golpeaban para que no lo hiciera.
Pasado algún tiempo, ningún mono subía por la escalera a pesar de la tentación de los plátanos.
Entonces los científicos sustituyeron a uno de los monos por otro que lo primero que hizo fue subir por la escalera a por los plátanos, siendo automáticamente bajado por los otros con una tremenda paliza.
Después de unas cuantas palizas, el nuevo mono del grupo ya no subió más por la escalera aunque no entendía muy bien el por qué de los golpes.
Un segundo mono fue sustituido y ocurrió lo mismo. El primer sustituto participó con entusiasmo de la paliza al novato. Un tercer mono fue cambiado y se repitió el hecho: el grupo lo volvió a golpear cuando quería trepar a por los plátanos. El cuarto y finalmente el quinto de los monos del inicio del experimento fueron sustituidos.
Los científicos quedaron entonces con un grupo de cinco monos que aunque nunca habían recibido un baño de agua fría, continuaban golpeando a aquel que intentara llegar a los plátanos.
Si fuera posible preguntar a alguno de ellos por qué le pegaban al que intentaba subir por la escalera, con mucha seguridad la respuesta sería: “no sé, aquí las cosas siempre se han hecho así”.
Y aquí viene la pregunta: ¿por qué hacemos las cosas siempre de la misma manera si tal vez las podemos hacer de otra? ¿por qué nos dejamos llevar por la inercia y no nos planteamos cambiar nuestra forma de actuar?
Dicen que fue Einstein quien dijo eso de “si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”.
Y también a Einstein se le atribuye la frase “Solamente hay dos cosas infinitas en el mundo: el universo y la estupidez humana”.
Y digo yo: ¿por qué no nos proponemos crear nuevos paradigmas?

sábado, 13 de febrero de 2010

tres recetas por el precio de una (20, 21 y 22): LOMOS DE MERLUZA AL HORNO.(CON JAMÓN, CON LANGOSTINOS y FUSIÓN DE AMBAS)

Hoy vamos a cocinar 2 variantes del mismo tema: LOMOS DE MERLUZA AL HORNO.
Variante nº 1: Lomos de merluza CON JAMÓN
Se ponen en una fuente de horno los lomos de merluza sin espinas (valen los congelados, previamente descongelados, claro) con un poco de sal y pimienta. Se pone encima de cada lomo una rodaja de tomate y encima del tomate un par de lonchas de jamón serrano dobladas. Se ensarta todo con un palillo (el jamón, el tomate y el lomo de merluza), se le echa por encima un hilito de aceite de oliva virgen extra, se espolvorea con romero picadito (o la hierba que os guste y os apetezca) y se mete al horno (previamente precalentado a 190 grados) durante 10-12 minutos.



Variante nº 2: Lomos de merluza CON LANGOSTINOS
Esta receta es muy parecida a la anterior, pero en lugar de poner sobre los lomos de merluza tomate y jamón, se pinchan en el palillo 2 ó 3 langostinos pelados. Se espolvorea con sal, pimienta y un chorrito de aceite de oliva virgen extra y se meten al horno a 190 grados durante 10 – 12 minutos. Mientras están en el horno, freímos en una sartén con un poquito de aceite virgen extra unos ajitos en láminas a fuego no muy fuerte y cuando estén doraditos retiramos la sartén del fuego y le añadimos una cucharadita de pimentón (a mi me gusta el picante). Cuando el pescado esté hecho, lo sacamos del horno y le echamos por encima el aceite con el ajo y el pimentón.


Como el ingrediente básico de ambas recetas es el mismo (lomos de merluza) y la temperatura del horno y el tiempo de cocción también son iguales, podéis poner las dos recetas al mismo tiempo en la bandeja del horno… o por qué no, hacer una FUSIÓN DE AMBAS y pinchar en cada lomo una rodaja de tomate y uno o dos langostinos envueltos en una loncha de jamón y así ya tenemos otra receta ¿no os parece?