(Dedicado a mis compañer@s de Mutua)
Bueno, muchach@s, acaba la cuenta atrás.
A estas alturas, ya tod@s sabéis que me he pedido una
excedencia que se hace efectiva a partir de este fin de semana.
Han sido 16 años y medio compartidos con vosotr@s en los que
he intentado poner en práctica mi máxima “intenta hacer tu trabajo lo mejor
posible y hacer la jornada lo más agradable posible a los que trabajan contigo”
y espero, más o menos, haberlo conseguido.
En estos más de 16 años he vivido muchas situaciones
laborales distintas, unas mejores y otras menos buenas, y aunque no reniego de
ninguna de ellas, si con algo me quedo (y eso no me lo quita nadie), es con
las personas que, no os quepa duda, es el mejor valor que tiene esta empresa. Siempre
he dicho que uno no está obligado a ser amigo de sus compañer@s de trabajo,
pero sí que lo está a mantener con ell@s una relación cordial (al fin y al
cabo, pasamos más tiempo -despiertos- cada día con ell@s que con nuestras
parejas ¿no os parece?), y a pesar de eso, me quedo con la satisfacción de
llevaros en el corazón como un puñado de buen@s amig@s.
Defiendo la teoría de que la vida se compone de etapas, unas
largas, otras cortas, otras de montaña, otras contra reloj, otras llanas, otras
en las que te da una pájara… pues bien para mi termina otra etapa de mi vida,
en la que ya llego a meta. Pero como la meta de hoy es la salida de mañana (o
más en mi estilo: la mierda de hoy es el abono de mañana), comienzo otra etapa
que espero me dé tantas satisfacciones como la que termina.
Una de mis sentencias del día dice: “no te esfuerces para
que se note tu presencia sino para que se sienta tu ausencia”. Espero que de
vez en cuando os acordéis un ratito de mi. Yo os aseguro que me acordaré de
tod@s vosotr@s.
Ya sabéis donde estoy y yo sé donde estais. Pasaré a veros de
vez en cuando (no os vais a librar tan fácil de mi, jeje)
Un abrazo fuertote y... ¡¡¡GRACIAS!!!






















