domingo, 23 de mayo de 2010

me salió rana

En cierta ocasión asistí a una conferencia en la que la ponente contó la historia de “la rana hervida”.
Dicen que si echamos una rana a un recipiente con agua muy caliente, ésta hará lo posible por salir de él y saltará hasta conseguirlo porque se siente amenazada. En cambio, si introducimos la misma rana en un recipiente con agua a temperatura ambiente, la rana se quedará nadando tranquilamente en él o descansando en el fondo. Si entonces vamos calentando el agua muy despacito, la rana se irá adaptando poco a poco a la temperatura y no hará ningún intento por salir hasta morir literalmente hervida.
Esta parábola es extrapolable al ser humano, ya que las personas podemos llegar a actuar de la misma manera que la rana y no percibimos los pequeños cambios de temperatura que van sucediendo en diferentes ámbitos de nuestra vida (laboral, sentimental…) y acabamos encontrándonos en una zona “cómoda” de la que nos cuesta salir.
Sea cual sea la situación en la que nos encontramos (aunque sea una situación horrible), la conocemos perfectamente y la tenemos controlada (ya se sabe, “más vale malo conocido…”).
Lo que es curioso es que si alguien nos preguntara si esa situación es así desde el primer día, la respuesta más segura sería que no, que se ha ido degradando poco a poco hasta llegar a ser como es y que si hubiera sido así el primer día, probablemente no hubiera habido un segundo (habríamos saltado como la rana de la historia al caer al agua hirviendo)
El simple hecho de pensar en salir de nuestra zona cómoda nos desestabiliza y nos bloquea (incluso podemos tener síntomas físicos como taquicardias, temblores, sequedad de boca…) y nos intentamos autoconvencer de no arriesgarnos al cambio. Inmediatamente después de decidir continuar en nuestra zona cómoda nos tranquilizamos porque no tenemos que hacer nada y porque dentro de ella lo conocemos todo y ahí no tenemos ningún riesgo que correr.
Solemos utilizar argumentos del tipo: si hacemos (o dejamos de hacer) tal cosa, es posible que todo nos vaya mucho peor.
Si, pero ¿y si al salir de nuestra zona cómoda lo que nos podamos encontrar fuera mucho mejor que lo que tenemos ahora? Pues estaríamos dejando escapar cosas positivas…
Evidentemente, nunca sabremos si el cambiar nos deparará mejoras sustanciales o terminará convirtiéndose en un error, pero si nunca lo intentamos, nunca sabremos lo que hay afuera esperándonos.
¿estamos “arranados”? es decir ¿estamos muy cómodos y muy a gusto donde estamos, con lo que tenemos… con nuestros resultados?
Si la respuesta es no ¿estamos dispuestos a salir de nuestra zona de confort?
Si la respuesta es sí, analicemos lo que no nos gusta de nuestra zona cómoda y preguntémonos si lo toleraríamos si fuera un primer día. No sería lógico esperar a que el agua hierva para escapar del recipiente o para morir en él.

domingo, 16 de mayo de 2010

congruencia

Congruencia es un bonito palabro que viene del latín (congruentia) y que según el DRAE, en su primera acepción, significa conveniencia, coherencia, reacción lógica.
Conozco pocos conceptos tan difíciles de llevar a cabo en la vida cotidiana, sobre todo en lo relativo a las relaciones personales y a la educación. Es difícil predicar con el ejemplo y mantener la coherencia para responder ante el mismo hecho sin dejarnos influir por nuestro estado de ánimo o por influencias externas.
A lo mejor esto es así porque la congruencia va muy de la mano con la honestidad, ya que una persona congruente sería aquella que vive según sus valores.
Somos congruentes cuando nos sentimos bien con nosotros mismos, pero tenemos que darnos cuenta y cuando no estamos en equilibrio, detenernos y analizar nuestra situación. Después, ponernos en acción e intentar ser congruentes con nuestros principios, nuestros pensamientos y nuestras acciones.
Cuando contradecimos lo que pensamos y lo que hacemos, tenemos muchos boletos para sentirnos frustrados ya que la congruencia no tiene que ser una actitud hacia fuera, de cara a la galería, sino más bien un compromiso con uno mismo y no se trata de intentar ser congruente de vez en cuando sino intentar convertirla en un estilo de vida.
El antónimo de congruencia es incongruencia.
Las personas incongruentes son las que hacen cosas “que no cuadran” con lo que predican. Piensan, por ejemplo, que la salud es lo más importante que tienen pero fuman como cosacos, no hacen ejercicio y descuidan su alimentación (¿qué pensarían de mi mis pacientes si vienen a que les ayude a perder peso y yo pesara 120 kilos?). O dicen que les deben la vida a sus padres pero los desatienden por completo.
Hasta para ser padres (o madres, no se nos enfade alguien) hay que ser congruente, sobre todo en la etapa en que queremos enseñar buenos modales, valores, buen comportamiento y otras muchas cosas. No podemos pensar por una parte que lo importante en la educación de los hijos no son solo las buenas palabras sino el ejemplo que les podemos dar y luego, por otra, discutir airadamente entre los padres y con los hijos. Un hijo siempre va a agradecer a sus padres la congruencia. De esta manera no los confundiremos y se acostumbrarán a llevar una vida congruente con naturalidad.
Hagámonos el favor de cambiar e intentemos, aunque sea difícil, combinar nuestro pensamiento con nuestro actuar y demostrémoslo en cada paso, cada palabra y cada acto ante los demás y ante nosotros mismos. Así comenzaremos a andar el camino que nos llevará a conseguir lo que queramos.

sábado, 8 de mayo de 2010

no como y engordo

En cierta ocasión, una paciente (muy sobrada de kilos, por cierto), hacía en la consulta la siguiente reflexión: “Mira, Jose Antonio, yo estoy gorda porque como. Y cuando una persona gorda como yo me dice que no come y engorda, le contesto: Vete a Somalia, a Biafra, a Etiopía... Allí, que de verdad no comen, busca. A ver cuantos gordos encuentras”.
Desde entonces, recuerdo la anécdota en multitud de ocasiones, ya que en multitud de ocasiones he oído la frase “no como y engordo”.
Cierto es que comiendo lo mismo unas personas engordan y otras no, o unas engordan más y otras menos, pero igual de cierto es que sin comer no se puede engordar. Esta diferencia depende del gasto energético de cada persona. Hay quien gasta más y quien gasta menos energía para mantener sus funciones corporales habituales, lo mismo que si cogemos dos coches de la misma marca y el mismo modelo, fabricados en la misma cadena de montaje y el mismo día y los ponemos en carretera a la misma velocidad, uno gastará más gasolina, o quemará más aceite, o desgastará más las ruedas que el otro.
Seguro que si vamos cuatro personas a comer a un restaurante, nos pesamos en una bascula de precisión justo antes de comenzar a comer, comemos y bebemos exactamente la misma cantidad y el mismo tipo de comida y bebida (pesado al miligramo) y nos volvemos a pesar en la misma báscula cuando nos levantamos de la mesa, la diferencia de peso respecto al inicial será distinta en cada una de las cuatro personas. Y esto es, como hemos dicho antes, porque el gasto de energía en digerir los alimentos, en la respiración, en los latidos del corazón, etc., es distinto en una persona que en otra.
Conclusión lógica: Si para mantener el peso necesitamos pocas calorías porque nuestro organismo es “ahorrador”, lo que tendremos que hacer es aumentar el gasto energético, es decir, hacer más ejercicio.

sábado, 1 de mayo de 2010

receta 24: POLLO A LA NARANJA

Desde que era niño, el pollo ha sido uno de mis platos favoritos, independientemente de la forma en que estuviera preparado. Si bien es cierto que con los años me he ido "refinando" y ahora elegiría otros platos, también lo es que me sigue gustando mucho.

Aquí os dejo una receta de

POLLO A LA NARANJA

que me dio una paciente en la consulta y que está realmente rica.
Necesitamos un muslo de pollo (con su contramuslo) por persona humana que vaya a comer, naranjas, ajo, cebolla, perejil y tomillo, sal, pimienta y aceite de oliva.
Limpiamos bien el pollo quitándole la piel y los trocitos de grasa “visibles” y lo colocamos en una fuente honda (por cierto, una pregunta tonta. ¿si la piscina es honda el mar es toyota?), lo cubrimos con zumo de naranja y lo dejamos macerar un par de horas (si lo hacemos la víspera, puede estar 10-12 horas macerando en el frigorífico).
Una vez pasado el tiempo de maceración, sacamos el pollo del recipiente, lo salpimentamos y lo doramos en una cazuela con una cucharada de aceite por cabeza.
Cuando el pollo esté doradito, lo sacamos de la cazuela y lo reservamos. Entonces echamos en la cazuela la cebolla troceada, el ajo laminado, perejil picado y una ramita de tomillo y lo sofreimos todo.
Luego añadimos el pollo y el zumo de naranja de la maceración, tapamos la cazuela y dejamos cocer a fuego suave hasta que esté hecho (unos 20-25 minutos).

Si queréis quedar como unos señores (o señoras, según el ministerio de igual-dá) lo podéis servir en una fuente decorada con una naranja en gajos y/o en rodajas.

Esta es una versión apta para dietas de adelgazamiento, pero como siempre os digo, las recetas no tienen que ser "rígidas" y las podemos ir modificando a nuestro gusto (dejamos la piel, quitamos el tomillo, añadimos vino blanco o cointreau, rallamos una peladura de naranja, etc, etc...)

Y a comer (y a chuparse los dedos)

lunes, 26 de abril de 2010

cortito

Como no tengo ni mucho tiempo ni muchas ganas de escribir hoy y aprovechando que este fin de semana he estado en un cursillo/taller (training lo llaman ahora), se me ha ocurrido dejaros una frase que me dijeron hace tiempo y que, aunque es breve, encierra una buena lección:
"Me lo contaron y lo olvidé. Lo vi y lo entendí. Lo hice y lo aprendí"

domingo, 18 de abril de 2010

procrastinar

He aquí otro bonito palabro de mi nueva colección: Procrastinar.
Según el diccionario de la Real Academia, es una palabra que procede del término del latín procrastinare y que significa: diferir, aplazar.
Algunos sinónimos son: posponer, retrasar, postergar, dilatar y demorar. Y es antónimo de adelantar o preceder.
Hablando de procrastinar, tengo que reconocer un par de cosillas:
La “prime” es que al buscar su definición en el DRAE, me acabo de dar cuenta que decía mal la palabra, ya que yo creía que era procastinar y me estaba comiendo la r de la sílaba cras (en mi descargo diré que la había visto escrita de esa manera).
La “segun” es que por tendencia natural soy un procrastinador nato y que me cuesta mucho vencer esa tendencia y aunque intento ir reduciendo sus efectos, sigo tropezando en la misma piedra más a menudo de lo que quisiera (a lo mejor es porque siendo estudiante, mi amigo Sus me regaló un poster de Snoopy con la frase “he decidido ser más sensato desde mañana” y me dijo que tenía que leerla todos los días).
Al procrastinar cargamos el día siguiente de tarea extra (siempre y cuando no volvamos a procrastinar, claro) y además autogeneramos dosis extras de ansiedad y estrés por el malestar psicológico que nos crea esa lucha interna entre los argumentos a favor y en contra de dejar las cosas para más adelante.
El problema suele ser que cuando empezamos a procrastinar nos solemos encontrar demorando una y otra vez esa tarea que nos habíamos propuesto llevar a cabo hace… semanas!!!
En el acervo (bonito palabro también) encontramos un refrán que dice: “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”.
Y hay que dejar muy claro que procrastinar no es retrasar una tarea porque ha surgido algo más importante y por tanto su nivel de prioridad ha cambiado.
Muy al contrario, el objeto de la procrastinación suelen ser aquellas tareas que si nos ponemos a ellas, las podemos terminar en un tiempo más o menos breve y aquellas que aunque hay que hacerlas, no nos apetece hacerlas ni hartitos de vino.
Para estas tareas siempre vamos a encontrar excusas del tipo “ahora no me apetece”, “ahora no estoy mentalizado”, “exige demasiado trabajo para lo que es”, “ahora no es el mejor momento”, “siempre hay otra cosa más atractiva o más fácil que hacer” o como dice el humorista José Mota en su programa de televisión “esto lo voy a hacer fijo, pero hoy no… MAÑANA”.
Pero afortunadamente el cerebro humano es más maleable de lo que nos creemos y aunque nos cueste trabajo, con un poco de buena voluntad y propósito de la enmienda, podemos ir cambiando poco a poco nuestros malos hábitos por otros un poco mejores y en el caso de la procrastinación, también.
Busquemos el lado positivo de las cosas. Cualquier tarea, por mala que sea, puede tener un lado positivo, constructivo o didáctico (siempre se puede aprender algo). Utiliza esa parte positiva para ponerte en marcha.
No huyas. En muchas ocasiones la procrastinación viene del miedo ya que nos enfrentamos a una tarea que hay que hacer pero que lleva consigo una situación tensa o que nos genera temor… y ansiedad. Aunque nos cueste, solo por lo tranquilos que nos vamos a quedar por quitárnosla de encima, ya merece la pena no postergarla.
Sé solidario. Piensa que en ocasiones, el dejar algo para más tarde influye directamente en la vida o en el trabajo de otras personas. Si es así, utiliza este argumento para no retrasar la tarea y que los demás no echen pestes de ti.
No te autoengañes. Aunque no lo pone en el diccionario, en muchas ocasiones procrastinar es sinónimo de autoengaño, aunque solo sea por los argumentos que utilizamos mentalmente para dejar las cosas para mañana.
Hazlo ahora. No hay otro momento.
Y valora lo que ganarás cuando lo termines, aunque solo sea quitártelo de en medio o comprobar que esa tarea no es más fuerte que tú.

sábado, 3 de abril de 2010

un año!!!

¡Cómo pasa el tiempo!
Parece que fue ayer y sin embargo hace exactamente un año que me embarqué en la experiencia de escribir un blog: este blog, que es MI BLOG y que titulé “EN POSITIVO”.
Durante este año, y haciendo balance del mismo, he publicado 74 entradas (75 con la de hoy) divididas en 3 bloques: Capítulos de mi libro “Adelgazar en positivo. Manual de primeros auxilios para dietas de adelgazamiento” (17 entradas), recetas “ligeras” (23) y lo que yo llamo “mis pajas mentales” (38 entradas). Además ha asistido al nacimiento del “CLUB NUTRIESTETICA” como vínculo de contacto con mis pacientes y contactos directos.
El blog ha recibido más de 2750 visitas (con más de 6300 clics) desde 37 países distintos (según clustrmaps) y cuenta con 7 seguidores “oficiales” (aunque me consta que son bastantes más los que lo leen de forma más o menos habitual).
Vuestra participación también ha sido importante, ya que habéis dejado 58 comentarios con los que he cumplido mi palabra de contestar a todos.
El título del blog es “en positivo” y no fue este un título elegido al azar. Intento (a veces lo consigo) ser un tío positivo, pensar en positivo y transmitir ideas y actitudes positivas a la gente de mi entorno, incluidos mis pacientes.
Como decía en la primera entrada, las ideas que aquí podéis encontrar, unas veces en forma de consejos, otras de comentarios, de interrogantes o, por qué no, de dudas, son solo impresiones generales con las que se puede o no estar de acuerdo, pero que, y podéis creerme, están escritas ocn la mejor de las intenciones.
Por supuesto que me cuesta un trabajo mantener vivo el blog, pero este trabajo se ve compensado con creces. Por una parte, me obliga a mantenerme “activo” pensando y buscando de qué escribir y escribiéndolo después y por otra, me aporta una serie de satisfacciones como pueden ser pensar que puedo ayudar a alguien con alguna sugerencia o comentario, mantener una relación, aunque sea virtual, con mis lectores, y ver crecer unos centímetros mi ego cuando alguien me escribe o me cuenta algo halagüeño sobre lo que ha leído.
Por supuesto que os sigo animando a que dejéis vuestros comentarios y críticas. No sabéis cuánto los agradezco. Además, sin ellos, el blog se quedaría cojo.
Así que de momento, con permiso de la autoridad competente y si el tiempo no lo impide… y como decía Felipito Tacatún:
“YO, SIGO…”

lunes, 29 de marzo de 2010

al casi le falta el todo

Recuerdo a una paciente que en el transcurso de una consulta, al preguntarle qué tal había hecho la dieta esa semana me contestó: “Lo he hecho bien, pero me he pasado”.
No penséis que es una frase nueva. La he oído, con o sin variantes, cientos de veces a lo largo de mi vida profesional.
Lo que quería decir esta persona en ese momento es que había comido todo lo que yo le había mandado comer esa semana (de ahí lo de “lo he hecho bien”) pero que además había comido otras cosas que no debía (lo que para ella argumenta el “me he pasado”).
Si lo miramos fría y racionalmente, no nos cuesta mucho darnos cuenta de la gran incongruencia que encierra la frase, puesto que hacerlo bien implica no pasarse y, por consiguiente, el hecho de pasarse elimina la posibilidad de haberlo hecho bien.
Recuerdo que mi abuelo me decía cuando era niño: “
Chiguito, al casi le falta el todo”. Y tenía más razón que un santo. Cuando alguien nos cuenta que “casi” le pilla un coche, es que el coche ni le ha tocado. Y si alguien nos dice que “casi” le toca la lotería, es que no le ha tocado ni un euro. En consecuencia, si alguien nos afirma que “casi” ha hecho la dieta (expresión muy frecuente en la consulta de un dietista), es que no la ha hecho.
Y esto nos demuestra que las formas que tenemos de engañarnos a nosotros mismos cuando nos ponemos a dieta son múltiples .




sábado, 20 de marzo de 2010

resiliencia (y coaching)

Aquí os presento otro de los “bonitos palabros” de mi colección: Resiliencia.
Es una palabra que deriva del latín, del término resilio, que significa volver atrás, resaltar, rebotar.
En el campo de la física alude a la capacidad de los materiales de volver a su forma original después de haber sido forzados a cambiar o deformarse. En el de la psicología, el concepto de resiliencia (o afrontamiento), señala la capacidad para enfrentar situaciones críticas, sobreponerse y salir airoso y fortalecido, en vez de frustrado o debilitado.
Por tanto, resiliencia es la capacidad para resistir y no venirse abajo, para salir de los baches airosamente, incluso con más bríos.
Todos disponemos de una potente (y a veces insospechada) capacidad de superación de las adversidades y depende de cada uno descubrirla, adquirirla y usarla en los malos momentos ya que más que lo que nos sucede (y no podemos evitar todas las situaciones adversas), lo importante es como nos tomamos lo que nos sucede (actitud, amigos, actitud).
Y nunca es tarde para cambiar las propias actitudes, entrenándose en técnicas de modificación del pensamiento, recuperando la capacidad de reflexionar sobre uno mismo, aprendiendo a interpretar los acontecimientos de otra manera, aprendiendo a ser positivos y asertivos… es decir, que la resiliencia, igual que la personalidad, se puede educar y es posible cambiar actitudes en uno mismo (y también en los demás, si no ¿qué hacemos cuando educamos a nuestros hijos?).
Quizás, el mayor obstáculo al que nos enfrentamos cuando buscamos esa mejora es la convicción de que no podemos cambiar, amparándonos en afirmaciones como “yo soy así”, “cada uno es como es”, “a mis años ya no puedo cambiar”… pero esto es un gran error puesto que (en mayor o menor medida) uno puede cambiar (independientemente de la edad) si de verdad se lo propone.
Y al hilo de lo que os estoy contando, podemos hablar también del coaching, una disciplina que procede de los Estados Unidos y que es un proceso de aprendizaje dinámico e interactivo en el cual un entrenador (coach) ayuda a una persona (coachee) para obtener lo mejor de sí mismo utilizando sus propios recursos y habilidades de la forma más eficaz. Su objetivo es que podamos profundizar en nuestro propio conocimiento y progresemos de forma rápida y eficaz para alcanzar la autonomía en la resolución de problemas (tanto los importantes como los cotidianos) aumentando nuestro rendimiento y mejorando nuestra calidad de vida.
Existen procesos de coaching personal, empresarial, deportivo, para el éxito, ontológico, ejecutivo, transformacional… y tanto es así que muchas veces tengo la sensación de que lo que hago en la consulta, más allá de educación en la alimentación, es un verdadero proceso de coaching con mis pacientes.

domingo, 14 de marzo de 2010

receta 23. va de dulce (TARTA DE REQUESÓN)

Hace unos días. el amigo Manu me dijo en la consulta que su mujer le había dicho que por qué no me decía que a ver si ponía en el blog una receta de algún postre que no fuera a base de fruta. Pues bien, he recogido el guante del reto y aquí os paso una receta de repostería que anda entre 80 y 110 calorías por ración (aproximadamente es el valor energético equivalente a un par de yogures desnatados), por lo que se puede incluir sin problemas dentro del contexto de una dieta hipocalórica.
Eso sí, para prepararla hay que remangarse y meterse en harina, ya que aunque es muy sencilla, hay que cocinar un poquito. Vamos a ello:

TARTA DE REQUESÓN

Ingredientes para 6-8 raciones: 2 cucharadas soperas de harina de trigo. 3 cucharaditas de harina de maíz. 100 ml de leche desnatada. 2 huevos. 300 gr de requesón. 1 yogur natural desnatado (125 gr). 80 gr de mermelada baja en calorías del sabor que más os guste. 10 gr de margarina. 1 cucharadita de levadura. Sal. Edulcorante líquido.

En un recipiente se mezclan las 2 cucharadas de harina de trigo con 2 cucharaditas de harina de maíz, la levadura, la leche desnatada, dos cucharaditas de edulcorante y la yema de un huevo mezclándolo todo bien. Se reserva.
Se bate aparte la clara a punto de nieve y se incorpora a la crema que ya habíamos preparado y se echa todo en un molde de repostería.
Se precalienta el horno a 180 grados y luego s mete el molde que debe permanecer allí un cuarto de hora. Se saca y se deja enfriar, pero no se apaga el horno.
En un bol se mezclan el requesón, el yogur, un huevo y 3 cucharaditas de edulcorante. Se remueve bien y se echa por encima de la tarta y se introduce de nuevo en el horno 10 minutos más.
Por otro lado, se mezcla la mermelada con 2 tacitas de agua y una cucharadita rasa de harina de maíz. Se coloca a fuego lento y se lleva a ebullición sin dejar de remover. Se retira y cuando esté templado se vierte por encima de la tarta.
Este plato se sirve frío.
Y a ver quien me dice ahora que no se puede dar uno un capricho de vez en cuando sin dejar de cuidar su alimentación.






domingo, 7 de marzo de 2010

ataraxia

No sé qué pasa últimamente, si es la luna llena que ha habido en el cielo estos días de atrás, la crisis y su pastelera madre o la variación del eje de la Tierra que dicen los científicos que ha sucedido tras los últimos grandes terremotos, pero el caso es que no sé si es real o percibido, me da la sensación de que la gente que veo a mi alrededor está un tanto crispada (probablemente ellos puedan decir lo mismo de mi. Quien esté libre de culpa, que tire la primera piedra).
Esta situación me viene de perlas para hablaros de otro “bonito palabro” de mi colección que ya apuntaba en la entrada pasada cuando contaba mis vicisitudes en la estación de Delicias (encima cachondeo con el nombrecito) de Zaragoza a causa de la ciclogénesis explosiva.
Este “bonito palabro” es ataraxia.
Ataraxia es sinónimo de imperturbabilidad, sosiego, paz interior y tranquilidad espiritual.
En el Diccionario de la Real Academia Española, podemos encontrar las siguientes definiciones:
Imperturbabilidad: cualidad de imperturbable.
Imperturbable: que no se perturba
Perturbar: Inmutar, trastornar el orden y concierto, o la quietud y el sosiego de algo o de alguien.
Turbar: interrumpir, violenta o molestamente, la quietud.
Pues bien, para los estoicos, epicúreos y escépticos, Ataraxia es una disposición de ánimo gracias a la cual alcanzamos el equilibrio emocional (la felicidad) mediante la disminución de la intensidad de nuestras pasiones y deseos y la fortaleza del alma frente a la adversidad.
Pero no deja de ser curioso que en diferentes culturas y religiones se hable de este concepto de imperturbabilidad.
Santa Teresa de Jesús nos legó un poema precioso que comienza diciendo “Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa, Dios no se muda, la paciencia todo lo alcanza…”
Hay un libro que recoge enseñanzas del Islam (escrito por Aaidh Ibn Abdullah al-Qarni) que precisamente se titula “Nada te turbe”.
Y he encontrado unas citas de un texto metafísico hinduista del siglo II a.C. (Bhagavad Gita) que dicen: “Quien no se turba en medio de las tristezas, quien en medio del placer no siente deseo, quien ha abandonado todo impulso, temor o cólera, éste tiene entendimiento estable”. “Quien no se inmuta por nada, aunque le acaezca un mal o un bien, quien ni odia ni se entristece, éste está sólidamente en posesión de la sabiduría”.
Sin tener nada que ver con toda esta gente, mi amigo Angel lo resume diciendo “Me estoy volviendo cada vez más simple. Cada vez pienso menos”.
Y yo mismo, siguiendo el ejemplo de estos grandes pensadores (incluido mi amigo) y haciendo caso a lo que me pide el cuerpo (escuchando mi voz interior, dirían algunos) he decidido intentar convertirme (usando los dos “palabros” explicados hasta ahora) en el paradigma de la ataraxia ¿qué os parece?

domingo, 28 de febrero de 2010

congreso

No sé si sabéis que este fin de semana he estado en el 25 congreso de la Sociedad Española de Medicina Estética en Barcelona, en el que he tenido la oportunidad de ejercer de moderador en varias mesas de debate.
Ha estado bastante interesante. Siempre te enteras de alguna novedad y siempre aprendes alguna cosa que no sabías. Estos congresos sirven también para hacer relaciones con otros colegas y para reafirmarte en tu profesión y darte cuenta de que no haces las cosas mal del todo.

Otra cosa ha sido la vuelta desde Barcelona, pues a causa de esa inclemencia atmosférica que hemos padecido en el norte de España conocida como ciclogénesis explosiva (y luego dicen que hablamos raro los médicos) o “tormenta perfecta” (que decían los medios de comunicación), estuve retenido cinco horas en la estación de Zaragoza sin saber si iba a poder continuar o no el viaje de regreso a casa. Una de esas situaciones que oyes en los noticiarios de vez en cuando y que te parecen que solo pasan en la tele y a los demás, como aquello de que te toque la lotería…
Pues resulta que la lotería no me ha tocado, no, pero lo de que se cierren las vías de ferrocarril y el tráfico por carretera, eso sí que me ha tocado y a padecer la desorganización y la desinformación por parte de los ¿responsables? de turno, también, lo que me hizo (y al resto de los pasajeros del tren en el que viajaba y de otros cuantos más) cargarme de paciencia y aguantar estoicamente hasta que nos dieron una solución, lo que a su vez me hizo recordar el comienzo de un bello poema de Santa Teresa de Jesús: “nada te turbe, nada te espante, todo se pasa, Dios no se muda, la paciencia todo lo alcanza…” y otro bonito palabro sinónimo de imperturbabilidad que comentaré en otra entrada del blog.

Y ya en casa y en clave de humor, os dejo un extracto del debate y turno de preguntas tras una de las ponencias estrella del congreso. Ponencia a cargo del prestigioso Doctor Tilla Deatún, director de la cadena de clínicas Nogordo de Porto Alegre e inventor del mundialmente conocido sistema de nutrición “Seloco Metodo” basado en teorías contrarias a las habituales y que cuenta con millones de seguidores a nivel mundial (eso sí, adelgazar, lo que se dice adelgazar, no adelgaza ni uno ¿por qué será?)

Pregunta: Los ejercicios cardiovasculares prolongan la vida ¿es verdad?
Respuesta: El corazón está hecho para latir una cantidad de veces determinadas. No desperdicie esos latidos en ejercicios. Su periodo de vida se gastará, independientemente de su uso. Acelerar su corazón no va a hacer que usted viva más. Eso es como decir que usted puede prolongar la vida de su coche conduciendo más deprisa. ¿Quiere vivir más? Échese la siesta.
P: ¿Debo dejar de comer carnes rojas y comer más frutas y vegetales?
R: Se necesita entender la logística de la eficiencia en alimentación.¿Qué comen las vacas? Hierba y maíz. ¿Qué es eso? Vegetales. Entonces un filete es el mecanismo más eficaz de colocar vegetales en su sistema. ¿Necesita comer cereales? Pues coma pollo.
P: ¿Debo reducir el consumo de alcohol?
R: De ninguna manera. El vino está hecho de fruta. El brandy es un vino destilado, lo que significa que se elimina el agua de la fruta de modo que usted saque mayor provecho de ella. La cerveza también está hecha de cereales. No limite demasiado su consumo.
P: ¿Cuales son las ventajas de un programa regular de ejercicios?
R: Mi filosofía es: si no tiene dolor, no haga nada. Está usted bien.
P: ¿Los fritos son perjudiciales?
R: Hoy en día la comida se fríe en aceite vegetal. La verdad es que quedan impregnadas de aceite vegetal. ¿Como puede ser que más vegetales añadidos sean perjudiciales para usted?
P: ¿La gimnasia ayuda a reducir la obesidad?
R: Absolutamente no. Ejercitar un músculo lo único que hace es aumentar el tamaño del músculo.
P: ¿El chocolate hace daño?
: Es cacao. Otro vegetal. Es un alimento bueno para ser feliz. La vida no debe ser un viaje para la tumba, con la intención de llegar sano y salvo, con un cuerpo atractivo y bien preservado. Lo mejor es emprender el camino, con una cerveza en la mano y un bocadillo en la otra. El mejor final es haber tenido un cuerpo completamente gastado, totalmente usado, gritando: mereció la pena, qué viaje tan extraordinario...
P: ¿Algún consejo más que nos pueda dar?
R: Si andar mucho fuera saludable, los carteros serían inmortales. Las ballenas se pasan nadando todo el día, solo comen pescado y solo beben agua. Sin embargo están gordas. Las liebres corren, saltan y no paran, pero no pasan de 15 años de vida. La tortugas no corren y no hacen nada, pero viven 450 años.

domingo, 21 de febrero de 2010

paradigma

Tengo en mente ir escribiendo cosillas en el blog sobre lo que yo llamo "bonitos palabros".
Y el primer "bonito palabro" de la serie es "paradigma".
Hace tiempo recibí un power point con el título “como nace un paradigma”. Lo tenía guardado para comentarlo un día de estos, pero como esta semana lo he vuelto a recibir (me lo envió mi amigo y compañero Javier) he decidido compartirlo hoy con vosotros.
Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, paradigma significa ejemplo o ejemplar. Así que podemos decir que un paradigma es un modelo o patrón en cualquier disciplina científica. En el campo de la psicología, el término paradigma se refiere a las acepciones de ideas, pensamientos o creencias (generalmente incorporadas durante nuestra primera etapa de vida) que se aceptan como verdaderas o falsas sin someterlas a prueba de un nuevo análisis.
El texto que recibí contaba más o menos la siguiente historia:
Un grupo de científicos colocó cinco monos en una jaula. En el centro de la jaula colocaron una escalera y sobre ella un montón de plátanos.
Cuando un mono subía por la escalera para coger los plátanos, los científicos lanzaban un chorro de agua fría sobre los que quedaban en el suelo.
Después de recibir unos cuantos chorros de agua fría, cuando un mono iba a subir por la escalera, los otros le golpeaban para que no lo hiciera.
Pasado algún tiempo, ningún mono subía por la escalera a pesar de la tentación de los plátanos.
Entonces los científicos sustituyeron a uno de los monos por otro que lo primero que hizo fue subir por la escalera a por los plátanos, siendo automáticamente bajado por los otros con una tremenda paliza.
Después de unas cuantas palizas, el nuevo mono del grupo ya no subió más por la escalera aunque no entendía muy bien el por qué de los golpes.
Un segundo mono fue sustituido y ocurrió lo mismo. El primer sustituto participó con entusiasmo de la paliza al novato. Un tercer mono fue cambiado y se repitió el hecho: el grupo lo volvió a golpear cuando quería trepar a por los plátanos. El cuarto y finalmente el quinto de los monos del inicio del experimento fueron sustituidos.
Los científicos quedaron entonces con un grupo de cinco monos que aunque nunca habían recibido un baño de agua fría, continuaban golpeando a aquel que intentara llegar a los plátanos.
Si fuera posible preguntar a alguno de ellos por qué le pegaban al que intentaba subir por la escalera, con mucha seguridad la respuesta sería: “no sé, aquí las cosas siempre se han hecho así”.
Y aquí viene la pregunta: ¿por qué hacemos las cosas siempre de la misma manera si tal vez las podemos hacer de otra? ¿por qué nos dejamos llevar por la inercia y no nos planteamos cambiar nuestra forma de actuar?
Dicen que fue Einstein quien dijo eso de “si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”.
Y también a Einstein se le atribuye la frase “Solamente hay dos cosas infinitas en el mundo: el universo y la estupidez humana”.
Y digo yo: ¿por qué no nos proponemos crear nuevos paradigmas?

sábado, 13 de febrero de 2010

tres recetas por el precio de una (20, 21 y 22): LOMOS DE MERLUZA AL HORNO.(CON JAMÓN, CON LANGOSTINOS y FUSIÓN DE AMBAS)

Hoy vamos a cocinar 2 variantes del mismo tema: LOMOS DE MERLUZA AL HORNO.
Variante nº 1: Lomos de merluza CON JAMÓN
Se ponen en una fuente de horno los lomos de merluza sin espinas (valen los congelados, previamente descongelados, claro) con un poco de sal y pimienta. Se pone encima de cada lomo una rodaja de tomate y encima del tomate un par de lonchas de jamón serrano dobladas. Se ensarta todo con un palillo (el jamón, el tomate y el lomo de merluza), se le echa por encima un hilito de aceite de oliva virgen extra, se espolvorea con romero picadito (o la hierba que os guste y os apetezca) y se mete al horno (previamente precalentado a 190 grados) durante 10-12 minutos.



Variante nº 2: Lomos de merluza CON LANGOSTINOS
Esta receta es muy parecida a la anterior, pero en lugar de poner sobre los lomos de merluza tomate y jamón, se pinchan en el palillo 2 ó 3 langostinos pelados. Se espolvorea con sal, pimienta y un chorrito de aceite de oliva virgen extra y se meten al horno a 190 grados durante 10 – 12 minutos. Mientras están en el horno, freímos en una sartén con un poquito de aceite virgen extra unos ajitos en láminas a fuego no muy fuerte y cuando estén doraditos retiramos la sartén del fuego y le añadimos una cucharadita de pimentón (a mi me gusta el picante). Cuando el pescado esté hecho, lo sacamos del horno y le echamos por encima el aceite con el ajo y el pimentón.


Como el ingrediente básico de ambas recetas es el mismo (lomos de merluza) y la temperatura del horno y el tiempo de cocción también son iguales, podéis poner las dos recetas al mismo tiempo en la bandeja del horno… o por qué no, hacer una FUSIÓN DE AMBAS y pinchar en cada lomo una rodaja de tomate y uno o dos langostinos envueltos en una loncha de jamón y así ya tenemos otra receta ¿no os parece?

sábado, 6 de febrero de 2010

mil excusas

Al utilizar esta expresión, no me estoy disculpando (aunque bien pudiera hacerlo si es que lo que estáis leyendo os parece un auténtico rollo).

Lo cierto es que cuando nos ponemos a dieta para adelgazar podemos buscar mil excusas para saltárnosla a la torera. Y si no las encontramos, nos las inventamos. Como en ese anuncio de televisión en que una pareja celebra que han movido el macetero para ponerse ciegos de queso.
¿Quién que haya estado a dieta no ha aprovechado que tiene invitados, o que come fuera de casa, o que está nervioso, o que tiene algo que celebrar o, o, o...?
Puestos a buscar excusas, una de las que se esgrimen con más frecuencia es el tipo de actividad laboral que se realiza. Os puedo asegurar que he conocido en la consulta a personas que ejercían trabajos distintos y que todos los que se lo han planteado seriamente y con una actitud positiva han conseguido adelgazar, les haya costado más o menos.
Para que os hagáis una idea, he tratado con viajantes y camioneros que comen fuera de casa cinco días a la semana; panaderos y pasteleros, que además de estar “metidos en harina” tienen unos horarios matadores; camareros y personal de hostelería que siempre andan entre platos y copas, ejecutivos que tienen cantidad de comidas de negocios...
Pero quizás el gremio más numeroso que ha pasado por mi consulta sea el de las amas de casa, lo mismo las que ejercen su labor (que no “sus labores”) en exclusividad o las que lo hacen compartiéndola con otro trabajo fuera de casa. Yo creo que puestos a buscar excusas, este colectivo es uno de los que más fácil tiene el encontrarlas. Por una parte tienen que pensar en comida cada vez que planean un menú familiar. Por otra, tienen que ir a la compra y vuelven a exponerse a multitud de productos “apetecibles pero prohibidos”. Por otra tienen que preparar la comida todos los días. Por otra tienen que enfrentarse a lo que yo llamo el “complejo del cubo de basura” , es decir, “esto me lo como para que no sobre” o “porque no lo voy a tirar a la basura”... (aquí es cuando les suelo decir aquello de que estando a dieta, más vale a la basura que no a la cintura). Y además, estas “expertas en economía doméstica”, acaban pasando muchas horas solas al cabo del día con el riesgo de aburrimiento y desidia que también podrían aprovechar como excusa para picar cualquier cosa.
Y sin embargo, las amas de casa también pierden peso si se lo plantean de la forma correcta. O sea, con unos objetivos claros y una actitud positiva para no autoengañarse.
Aunque he de reconocer que en esto de buscar excusas hay verdaderos artistas. Y si no, juzgad vosotros mismo:




sábado, 30 de enero de 2010

reflexión rimada

La vida es un libro en blanco que tenemos que escribir y sus páginas llenamos al pasar nuestro existir.
Su título: Nuestro nombre. El argumento: Nosotros. Su estilo: Cada uno el suyo y como el tuyo no hay otro.
Empezamos a escribirlo el mismo día que nacemos y solo lo acabaremos el día que ya no estemos. En él anotamos todo: Nuestra penas y alegrías, los éxitos, los fracasos, los buenos y malos días, cada uno de nuestros pasos, cada uno de nuestros actos, cada uno de nuestros pleitos y cada uno de los pactos. Todos nuestros amoríos y todos nuestros desprecios. Lo mismo los ratos buenos como los ratos más necios. Y cada una de las cosas que hacemos constantemente, dichos, hechos, pensamientos, lo consciente y lo inconsciente...
Y así pasamos el rato sin darnos cuenta siquiera. Todos somos escritores... el que quiera y quien no quiera


domingo, 24 de enero de 2010

una piedra en el camino...

¿cuántas veces no nos hemos encontrado con dificultades en nuestra vida o en nuestro quehacer diario?
¿cuántas veces no hemos dicho a nuestros hijos (o nos han dicho nuestros padres) que para conseguir algo es necesario poner algo de nuestra parte?
¿cuántas veces no hemos oído aquello de que el esfuerzo siempre tiene su recompensa?
¿y cuántas veces no hemos tenido que aprender de nuestros errores por no aprender de los de los demás?
Cuenta la leyenda que hace mucho tiempo un rey colocó una gran roca obstaculizando un camino. Luego se escondió y se quedó observando para ver si alguien quitaba la tremenda piedra.
Cuando los viajeros llegaban a la altura de la piedra, todos protestaban airadamente. Unos simplemente la rodeaban, otros culpaban a la autoridad por no mantener los caminos en buenas condiciones, otros daban media vuelta y buscaban otro camino sin obstáculos, otros se sentaban al borde del camino para ver si alguien se molestaba en moverla para poder pasar después… pero ninguno de ellos hizo nada para sacar la piedra del camino.
Un vecino que vivía apartado del pueblo y pasaba por allí todos los días con un fardo de leña para vender sobre sus hombros, llegó a la altura de la piedra. Iba bastante cansado, pero puso su carga en el suelo trabajosamente y trató de mover la roca hacia un lado del camino. Después de empujar y empujar, con gran esfuerzo, lo consiguió. Cuando iba a recoger su fardo de leña, encontró en el suelo, justo donde antes había estado la roca, una bolsa de cuero. Abrió la bolsa y vio que contenía un buen puñado de monedas de oro y una nota del rey diciendo que ese era el premio para la persona que quitara la piedra como recompensa por despejar el camino.
Moraleja: Cada obstáculo puede estar escondiendo una oportunidad, tanto para ayudar a los demás como para ayudarte a ti mismo.

viernes, 15 de enero de 2010

recetas 18 y 19: ARROZ CALDOSO CON SETAS y PIMIENTOS DEL PIQUILLO RELLENOS DE SETAS CON CREMA DE ESPINACAS

Este año, como he sido muy bueno, los Reyes Magos me han traído muchas cosas. Entre ellas, y de parte de mis compañeros (y sin embargo amigos) Esther y Álex, un libro que relaciona alimentación y deporte. En ese libro hay algunas recetas interesantes y aquí os voy a dejar un par de ellas con setas que tienen muy buena pinta:

ARROZ CALDOSO CON SETAS


Necesitamos cebolla, setas variadas, sal y aceite de oliva.
En una cazuela con un poco de aceite pochamos la cebolla cortada en juliana. Después le añadimos las setas en tiras o laminadas y rehogamos todo unos cinco minutos. Agregamos el arroz, salteamos y le echamos sal.
Poco a poco vamos añadiendo agua, primero medio vaso y dejamos hervir. Bajamos el fuego para que hierva a pequeños borbotones y cuando veamos que se va quedando sin caldo le echamos otro medio vaso de agua y así hasta que veamos que el arroz está cocido. Iremos probando de sal.
Espolvorear con perejil picado
Si en vez de agua vamos añadiendo caldo de carne, no hará falta echar sal y daremos mayor sabor al guiso.




PIMIENTOS DEL PIQUILLO RELLENOS DE SETAS CON CREMA DE ESPINACAS


Picamos cebolla bien pequeña y la ponemos a rehogar en una sartén con un chorrito de aceite de oliva. Luego añadimos las setas en daditos (champiñón, seta de cardo, hongos...). Sazonamos y rehogamos bien toda la mezcla. Con esta preparación rellenamos los pimientos de piquillo y reservamos.
Por otro lado preparamos la crema de espinacas poniendo a hervir en una cazuela con agua y sal la espinaca limpia (poner bastante, que merma mucho) y patata pelada y troceada. cocemos bien y luego trituramos (retirando todo el caldo) hasta obtener una crema espesa.
Para terminar, calentamos los pimientos en el horno (o en el microondas) y napamos con la salsa de espinacas (napar: verter sobre algo una pequeña cantidad). También lo podemos presentar al revés, colocando un fondo de crema de espinacas en el plato y encima, los pimientos.



Buen provecho!!!

sábado, 9 de enero de 2010

tres consejos


Para empezar bien el año, vuelvo a echar mano de un capítulo de "adelgazar en positivo" que no en vano fue el motor de arranque de este blog que luego ha ido discurriendo también por otros derroteros como son las recetas y mis elucubraciones mentales (mis pajas mentales, con perdón, les llamo yo). Eso sí, siempre y haciendo honor al título del blog, EN POSITIVO, que es también el espíritu de fondo del libro y el mensaje que intento transmitir, tanto para quien pretende adelgazar (en positivo) como para quien simplemente quiere pasar un rato (en positivo) leyendo.
Siempre digo que los consejos simplemente se dan y quien quiera los puede escuchar y decidir si los utiliza o no.
Si entre los propósitos para el nuevo año alguno de vosotros se ha propuesto perder peso, espero que estos tres consejos puedan serle de utilidad:
Durante el tiempo que dure el tratamiento para adelgazar, nos vamos a encontrar en más de una ocasión con situaciones que, de una manera u otra, nos “obligan” a salirnos de la dieta. Precisamente, lo más difícil que tienen las dietas de adelgazamiento es que hay que mantenerlas en el tiempo y, cuanto mayor sea éste, más difícil será no encontrar situaciones que nos inviten a “romper” las normas. Y eso tenemos que asumirlo desde el principio.
Suelo decir que tenemos que desdramatizar la dieta, que tenemos que entender que no se está “a dieta o contra la dieta” y que tenemos que amoldar la dieta a nuestra vida y no nuestra vida a la dieta.
Es por eso que me gusta dar tres consejos, cada uno más importante si cabe que el anterior y siempre en este orden:
1º) Una vez que hayamos decidido ponernos a dieta, hagamos todo lo posible por no salirnos de ella.
2º) Si nos salimos (bien por “obligación”, bien por voluntad propia), hagámoslo con moderación. Si vamos en coche a un pueblo y nos saltamos el cruce, a la hora de volver no será lo mismo haberse pasado un pueblo que veinte.
3º) Una vez que nos pasamos, con moderación, disfrutémoslo. Metámonos en la cabeza que si comemos un pastel, nos va a engordar lo mismo si lo comemos con deleite, disfrutando de él hasta la última migaja, que si lo comemos con remordimiento y sensación de culpa. Lo que engorda es el pastel, no el sentimiento con que lo comemos. Por tanto, si lo comemos, disfrutémoslo. Quizás pase mucho tiempo hasta que volvamos a probar otro.
Y quiero dejar claro que con esto no quiero incitar a nadie a romper la dieta. Todo lo contrario. De hecho, si os fijáis, lo primero que he dicho es que intentemos por todos los medios no romper la dieta.